Publicado por: Tiempo 21 | martes 16 de junio de 2026 | Publicado a las: 14:38
El Gobierno confirmó este martes la demolición del puente clandestino que había sido construido sobre una de las zanjas del Plan Escudo Fronterizo en la comuna de Colchane, Región de Tarapacá, infraestructura que había generado preocupación al permitir el tránsito por un sector destinado a impedir el ingreso irregular al país.
La intervención fue dada a conocer a través de las redes sociales oficiales del Ejecutivo, donde se difundió un video que muestra el trabajo de una grúa destruyendo la estructura ilegal levantada sobre la zanja fronteriza. En la publicación, el Gobierno enfatizó que el sistema de control implementado en la frontera norte se mantiene bajo vigilancia permanente.
“Nuestro escudo fronterizo se monitorea y se vigila diariamente. Destruiremos toda intención de ilegalidad. A nuestro país se entra por la puerta”, señalaron desde La Moneda junto al registro audiovisual.
La construcción había sido detectada durante los últimos días y evidenciaba la capacidad operativa de organizaciones que buscan sortear las barreras físicas instaladas como parte de la estrategia de control migratorio y combate al crimen organizado impulsada por la administración del Presidente José Kast.
Desde el Palacio de Gobierno, el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, sostuvo que el hallazgo del puente clandestino confirma que la infraestructura está cumpliendo su objetivo. “Da cuenta de que la zanja está funcionando, de que el avance del control fronterizo es una realidad concreta en nuestro país”, afirmó.
La autoridad agregó que cualquier intento de vulnerar estas obras será enfrentado de manera inmediata por los organismos encargados de la seguridad fronteriza. “Todos los intentos de obstruir el trabajo de barrera de contramovilidad van a ser afrontados por el Ejército de Chile y el Ministerio de Obras Públicas, de manera tal que no va a haber espacio para retroceder en el control de la frontera”, recalcó.
El Plan Escudo Fronterizo contempla zanjas, vigilancia reforzada y presencia militar en sectores considerados críticos de la frontera con Bolivia, con el objetivo de frenar el ingreso irregular de personas, el contrabando y otras actividades vinculadas al crimen organizado.