Elecciones en Chile, el día después

Claudio Nuñez
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“Como sea, el mejor regalo para Chile, que en esta fecha republicana durante años se utilizó para rendir cuenta pública del presidente al país, sería que concurra a votar en estas elecciones la mayor cantidad de ciudadanos, para que, mediante la munición de las urnas, se produzcan salvas de honor para Chile, y que se escuche en todos lados como el chileno defiende su democracia”.

Escribe: Jorge A. Aguirre Hrepic, profesor de Estado, consultor en Inseguridad, criminalista-criminólogo.

La democracia es imperfecta, pero no se ha creado nada mejor que ella, esta sentencia corresponde a uno de los estadistas más destacados del siglo XX, el británico Sir Winston Churchill.

Este cazurro y experimentado político de primer orden, se anticipó a los tiempos y actuó con prontitud en diversos escenariosS sin embargo, no pudo prever los cambios internos del pelaje político de su propio país. De nada le sirvió ser el artífice del triunfo en la Segunda Guerra Mundial, si sus mejores enemigos no fueron el eje Alemania, Italia, Japón. Por el contrario, estaban en los pasillos de su propio partido político.

Guardando las distancias, esta situación se ha reproducido en varias partes, incluso en nuestro inestable Chile, donde sin ir a una guerra externa, las rencillas domésticas hacen más daño que una bomba atómica,

Aquí no se necesita separar átomos ni juntarlos, ya que están dispersos y sin control por todos lados, generando una fusión que ningún físico, aun con premio Nobel a cuestas, podría comprender.

 Los fenómenos políticos chilenos, sorprenden hasta la misma naturaleza, ya que se producen de forma anti natura, principalmente por el cambio permanente de bandos políticos, cambio de chaqueta o militancia, con el nombre que sea, pero que representan diversos niveles de eclecticismo, denominados popularmente como “transversalidad”.

En definitiva, estamos llenos de eufemismos, que llevan a justificar las conductas de los mal llamados líderes políticos, ya que precisamente de “líderes”, no tienen absolutamente nada.

Corrobora lo anterior, el hecho concreto y visualizado con escándalo permanente, de los cambios de timón en el navegar politiquero de la República, donde a los menos hay 16 partidos y movimientos políticos formales, que giran alrededor de una ruleta sin fin. Donde existen más colores que el rojo y negro, pero también la paleta cromática, posee matices de gris con variedad infinita y con más sorpresas que la caja de pandora.

Lejos estamos, de los revoltosos políticos de octubre, escondidos en trincheras de papel de diario, activando y agitando a todo tipo de “tontos útiles” a decir de Florencia Lagos, la otrora agregada cultural en Cuba y representante plenipotenciaria en el Foro de San Pablo en Brasil y luego en México, de nuestra  patriótica y bien ponderada izquierda no tradicional.

Más cerca estamos, de los resultados del “apruebo” y promulgación de la idea de la Constituyente, afanoso arreglo al más alto nivel, donde el verbo rector es la ignorancia y estupidez humana, de cambiar algo sin conocer a fondo, ni entender el nuevo derrotero. Del viaje que viene.

Mala fecha en mayo, mes de la gloriosa epopeya de Iquique, donde los héroes de ayer que su vida dieron a Chile, son relegados a un perfil menor, para dar paso a regimientos de miles de candidatos de todo tipo, nunca antes visto, que si no fuera por la pandemia, ya en abril habríamos sabido el resultado y por lo tanto hoy estaríamos disfrutando de mayor tranquilidad económica.

Los candidatos a gobernadores, alcaldes y concejales son necesarios para la democracia, especialmente la nuestra. Los constituyentes, guste o no serán un lastre digno de observar, analizar y estudiar. Ojalá me equivoque y triunfe la disímil fauna constituida, por el bien de Chile. Si no es así, que dios nos pille confesados y nos bendiga con un pueblo hablando a través del plebiscito de salida.

Como sea, el mejor regalo para Chile, que en esta fecha republicana durante años se utilizó para rendir cuenta pública del presidente al país, sería que concurra a votar en estas elecciones la mayor cantidad de ciudadanos, para que, mediante la munición de las urnas, se produzcan salvas de honor para Chile, y que se escuche en todos lados como el chileno defiende su democracia.

El país necesita, hoy más que nunca, estar unidos y si los políticos nos han desunido, el pueblo leal y organizado debe hablar, mediante el voto, evitando que el escaso porcentaje de políticos y sus partidos, que son los menos creíbles, puedan arrogarse atribuciones que han perdido legitimidad.

No hay magos ni ilusionistas que puedan aventurar los resultados, pero sin duda, estos candidatos, deben ser menos malos que los anteriores y aquellos que se repiten el plato, deberán estar atentos a los cambios de conducta.

Todos expectantes a la nueva figura del gobernador, tal vez demasiadas fichas para un caballo que no podrá correr a campo travieso, y deberá comportarse como caballo de carrera en una media luna, esperando los acomodos de la ley, para volver a un hipódromo.

Solo resta desearles éxito a los mejores, y reiterar que solo interesa la patria llamada Chile, aunque miles de atornilladores al revés no presientan nada, y se crean ingenuos ciudadanos que aún creen en el viejito pascuero.

Este sábado 15 y domingo 16, en una elección popular inédita, y seguramente nunca más vista, se pondrá a fuego el temple de nuestro pueblo, más allá de credos, etnias, clases sociales y económicas, donde cada uno, vale lo mismo,  un voto. Eso es democracia de verdad.

Sin embargo y sin utilizar el método inductivo, donde cada quien vota por quien quiere, el voto, tan simple como eso, al final no da lo mismo, ya que representan cosas distintas y eso es lo que tiene que identificar el votante, para después no llorar sobre la leche derramada, no encogerse de hombros, ni echarle la culpa al candidato, como lo hacemos ahora, los arrepentidos de la elección anterior.  Sí que la fregamos.

El lunes 17 de mayo veremos si la marraqueta estará crujiente, habrá vencedores, picados, defraudados y vencidos. Son las reglas del juego democrático, y da lo mismo, pero lo que no da lo mismo, es el futuro de Chile, debe parar la farra, la debilidad e indolencia y debe sobrevivir la democracia, sin necesidad de entubarla como si tuviera covid 19. Para mantenerla sana hay que concurrir a votar. Así de simple.

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Un estado plurinacional

Los principios esenciales de un nuevo Chile

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