Dime con quien andas, y te diré quien podrías ser

Claudio Nuñez

“…al caminar con otras personas independiente de las afinidades, siempre se le van a endosar aspectos dañinos y de ahí que algunos se cuidan y prefieren no juntarse con otros, buscando nuevas amistades sin capacidad de daño a la imagen. Así se vive, el doble estándar, de tal forma  que hay cosas que nunca podrán cambiar, más allá del discurso de la igualdad, dignidad, pluralidad y convicción, ejemplos hay muchos”.

Escribe: Jorge Aguirre Hrepic, Profesor de Estado, consultor en Inseguridad, Criminalística -Criminólogo.

Estamos rodeados y bombardeados de frases célebres, dichos, sentencias y bromas que pueden ser populares o impopulares, dependiendo del prisma con que se observen.

En otros términos, también se pueden analizar cuando son emitidas en forma verbal y conforme a la entonación o impostación de la voz, en forma escrita pueden también ser tergiversados o mal interpretadas.

En fin, la dialéctica da para todo, de ahí que cuando una persona es observada en compañía de otra, -de inmediato-, se expresa, la sentencia más draconiana y carente de fundamentos lógicos: “Dime con quien andas y te diré quién eres”.

Rápidamente surge la lápida que marca a una persona por el solo hecho de juntarse o coincidir con otra en algún lugar, de visión publica y si hay una foto, mejor aún.

De ahí surge el dicho, “si el río suena es porque piedras trae”, vale decir que tiene contenido e información sobre lo que está pasando, y así sucesivamente.

Independiente de la cantidad de dichos, las vestiduras se rasgan especialmente entre el contacto de las personas incluso de las que pertenecen a los mismos grupos afines.

El mejor ejemplo, pero lejos el menos acertado y justo, ha sido lo que ha ocurrido en Chile, los últimos tiempos en el ámbito político, especialmente.

Hoy por hoy, amigos, adversarios, enemigos, informantes, confidentes, traidores, mal agradecidos, desubicados, moralistas, virtuosos, oportunistas, operadores y portadores de maletines con lucas, todos están en la “mira de alguien”, independiente de los argumentos, como si hubiera surgido una nueva moral que administrar.

La junta entre un radical, un demócrata cristiano y un nacionalista, a tomarse un café hace muchos años, solo hacía presumir dos cosas, o se están poniendo a la buena después de haber discutido mucho o están hablando de cómo mejorar el bienestar del ciudadano, existiendo menos posibilidades de que alguien pensara que están haciendo algún arreglín.

Sin embargo, esa misma postal, en estos años lleva a pensar otras cosas, cuando se ve a un PS, DC, UDI, RN, PPD y PC, juntos, donde se considera que el aceite y el vinagre no funcionan bien, pero la lectura que surge es “si están todos estos juntos es porque van a ponerse de acuerdo para hacer una ley que les reporte un negocio”, así de simple.

La tercera derivada, la más compleja, se da cuando aliados de pactos políticos, que hace poco no se hacían daño, hoy son acérrimos adversarios por bloques despiadados, donde se confunda política con ideología, es decir “RN, UDI y Evópoli”, disgustados entre ellos y “PS, DC, PPD, PRSD, “molestos entre ellos, y el PC, al cateo de la laucha observando donde y como poner el diente conforme a su propia conveniencia. Los partidos o movimientos políticos pequeños observan también.

Los más pulcros, serían los nuevos movimientos y grupos como FA y Chile Vamos, quienes señalaban que no estaban contaminados con las malas prácticas, sin embargo, a la hora de la verdad ha pasado de todo y continúan.

 De ahí que cuando se ve a una persona con otra, juntas y que a decir de otros no debieran estarlo, el solo hecho de hacerlo, significan que son parte de lo mismo, surgiendo gravemente una discriminación de la que nadie se hace cargo.

Antiguamente cuando una señorita se juntaba con una amiga de dudosa reputación, se le transfería la misma funcionabilidad lasciva y por lo tanto los padres le prohibían la junta y la invitaban a seleccionar mejor a sus amistades.

Otra arista muy fuerte en Chile, cuando un civil se juntaba con miembros de las fuerzas armadas, era considerado “miliquero y colaboracionista”, sin embargo los que realmente fueron informantes o delatores eran precisamente los jerarcas de las organizaciones.

En este mismo sentido, cuando un militar se juntaba con algún político, era considerado a priori un “sandía”, verde por fuera y rojo por dentro.

En síntesis, siempre se ha traducido de muchas formas, la andanza o junta de dos o más personas en forma subjetiva sin ser analizada adecuadamente.

Lo anterior, no quita ni disminuye que las malas juntas existan, pero hay que realizar análisis cruzados con las variables intervinientes y los resultados de las actuaciones de quienes coinciden en algún lugar de la tierra.

Actualmente, la sobreexplotación de dichos, reuniones, fotos del pasado, grabaciones y programas, marcan la tendencia en forma peligrosa y despiadada, con la finalidad de derrocar a las personas, aun cuando no se hayan realizado oportunamente o cuando se debía.

Esta semana, independiente de las elecciones donde guste o no, habló Chile, han surgido muchas incomodidades y no se hicieron esperar los ratones de biblioteca, el mejor ejemplo ocurrió con un diputado electo de apellido Kayser, donde se extrajo una participación de hace cinco años a la fecha en un programa, donde habría realizado un comentario en otro país asociado a un fenómeno social, que hoy es algo políticamente incorrecto, por lo que el resultado fue, fuera de su partido, atacado por todos y quedó solo en la pampa política.

Todos tipos de reacciones, y por supuesto la reacción de vendetta, vino en contra del candidato presidencial Boric y el escritor Baradit, también por hechos pasados y denunciados, pero en fin todos a la teoría del empate.

Estos lamentables hechos, son árboles que no dejan ver el bosque, y evitan que se preocupen de los problemas reales de la gente y el país, próximo a las vitales elecciones del 19 de diciembre de 2021, demostrando lo pequeño que somos y miserables a la hora de dedicarnos a lo esencial.

Ayer, ambos comandos políticos, de Kast y Boric, ficharon a nuevas estrellas para sus equipos, (Sylvia Eyzaguirre e Izkia Siches, respectivamente) lo que es natural, toda la carne a la parrilla para cumplir con los objetivos, sin tregua, sin perdón ni olvido.

Lo paradójico, que en temas importantes y de discusión nacional como inseguridad, delitos graves, Araucanía, migraciones, tráfico de drogas, etc. No ficharon a nadie, ninguno de los dos, es más sus programas al respecto, de la forma como se plantean, son poco viables.

En la línea correcta, al caminar con otras personas independiente de las afinidades, siempre se le van a endosar aspectos dañinos y de ahí que algunos se cuidan y prefieren no juntarse con otros, buscando nuevas amistades sin capacidad de daño a la imagen.

Así se vive, el doble estándar, de tal forma que hay cosas que nunca podrán cambiar, más allá del discurso de la igualdad, dignidad, pluralidad y convicción, ejemplos hay muchos.

En este mismo sentido, surge el cuestionamiento de quienes están en desacuerdo con la ampliación de la medida de excepción constitucional de emergencia para la macro zona sur, donde muchos se preguntan hasta donde llegara esta medida.

Es más. El candidato Boric, votó en contra de esta medida, que si bien estaba en su derecho y atribuciones, días previos se había referido a la seguridad, con otros matices, surgiendo el dicho, “dime de que alardeas y te diré de que careces”, en materia de protección a la población civil, todos están al debe. Ese es el punto, el ciudadano solo es un objetivo electoral a la hora del voto y después de un tiempo es olvidado.

Con todo, se ha perdido la sensibilidad humana, hay más enemigos internos que nunca, desconfianza, realidades distorsionadas y en un país donde la ignorancia reina, hay que tener cuidado con las expresiones que viven siendo mal interpretadas y los saludos cotidianos en las calles, si son observados por mirones indiscretos se prestan para cualquier conclusión e interpretación.

Sería bueno modificar el dicho, a partir del camino recorrido, ya que no todo lo que brilla es oro, hay matices que considerar y vivimos en un mundo integrado por lo menos en la práctica habitual, de ahí que “dime con quien andas y te podría decir quién eres”, sin ninguna expresión de certeza, ya que el mundo está muy cambiante guste o no. Es cosa de ver las papeletas de votaciones.

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Editorial: Ciper, Oliva y el voto

Gobernanza de cuenca, un camino ya iniciado

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