Publicado por: Tiempo 21 | sábado 10 de enero de 2026 | Publicado a las: 12:47
A una década de su fallecimiento, este 10 de enero, la figura de David Bowie sigue marcando generaciones. Desde la creación de alter egos hasta la reinvención constante del pop y el rock, su legado artístico continúa influyendo en la música, la moda y la cultura global.
Este 10 de enero se cumplen diez años de la muerte de David Bowie, uno de los artistas más influyentes del siglo XX y comienzos del XXI. Más que un músico, Bowie fue un creador de universos estéticos, sonoros y narrativos que redefinieron lo que podía ser una estrella de rock, abriendo espacios para la experimentación, la diversidad y la innovación dentro de la música popular.
Uno de los pilares de ese legado fue la creación de Ziggy Stardust en 1972, un personaje andrógino y alienígena que rompió los moldes del rock tradicional y legitimó la teatralidad y la identidad fluida dentro del pop.
Al respecto, el profesor de música de la Universidad Alberto Hurtado, Italo Soto, afirma que “Bowie logró algo que muy pocos artistas alcanzan: convertir cada etapa de su carrera en un laboratorio creativo que luego se filtró al corazón de la cultura popular. No fue solo un músico, fue un arquitecto de imaginarios sonoros y visuales”.

El impacto de Bowie también se consolidó con “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars”, que posicionó al glam rock como un movimiento cultural global, y con su giro al soul y al funk en “Young Americans”.
Sobre esa capacidad de mutación artística, Soto subraya que “cuando Bowie introduce la electrónica y la experimentación en discos como ‘Low’ o ‘Heroes’, abre una puerta que después cruzaron el new wave, el pop alternativo y buena parte de la música que hoy escuchamos. Sin Bowie, el mapa del pop moderno sería otro”.
La llamada “Trilogía de Berlín” —“Low”, “Heroes” y “Lodger”— marcó un antes y un después al integrar la vanguardia europea y la electrónica al rock, ampliando los límites de la música popular. Pero su influencia no fue solo sonora: Bowie también transformó la manera de entender la identidad en el escenario. Para Soto, “Bowie enseñó que la identidad no es fija, que se puede construir y deconstruir. Eso fue tan revolucionario como cualquier acorde o melodía que haya compuesto”.
En los años 80, con “Let’s Dance”, Bowie demostró que la innovación podía convivir con el éxito masivo, mientras su trabajo en el videoclip ayudó a consolidar el formato como una forma de arte. Ya en sus últimas décadas, siguió explorando nuevos sonidos y estéticas, manteniéndose siempre en la frontera de lo contemporáneo.
Ese espíritu creativo alcanzó su punto más conmovedor con “Blackstar”, publicado dos días antes de su muerte en 2016, un álbum que transformó su despedida en una obra artística total. “‘Blackstar’ es una de las despedidas más inteligentes y conmovedoras de la historia de la música. Bowie convirtió incluso su propia muerte en una última obra de arte, coherente con toda una vida de reinvención”, concluye el docente.

A diez años de su partida, David Bowie sigue siendo una figura clave para entender cómo la música popular puede ser, al mismo tiempo, innovación, expresión personal y legado cultural.