Publicado por: Tiempo 21 | martes 10 de febrero de 2026 | Publicado a las: 07:54
Cada 10 de febrero se celebra el Día Mundial de las Legumbres, una efeméride instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas tras el Año Internacional de las Legumbres 2016, con el objetivo de promover su consumo y relevar su importancia en la seguridad alimentaria, la nutrición y la sostenibilidad agrícola.
Ricas en proteínas vegetales, fibra y minerales, las legumbres han sido históricamente un pilar en la alimentación de amplios sectores de la población, especialmente en países como Chile, donde forman parte del recetario cotidiano desde la época colonial. Su bajo costo, alto valor nutritivo y capacidad de adaptarse a distintos climas y territorios las convirtieron en un alimento clave tanto en el mundo rural como urbano.
En la cocina chilena, las legumbres no son un acompañamiento: son protagonistas. Tres preparaciones emblemáticas dan cuenta de esa tradición viva.
El primer lugar lo ocupan los porotos con riendas, uno de los platos más reconocibles del país. Porotos cocidos lentamente, zapallo, sofrito y fideos largos conforman un guiso contundente, asociado al invierno, a la mesa familiar y a la cocina popular. Su preparación, transmitida de generación en generación, resume el espíritu de la comida chilena: simple, abundante y profundamente identitaria.

A ellos se suman las lentejas con longaniza, una receta que combina la legumbre con uno de los embutidos más característicos del sur del país. El ahumado de la longaniza aporta carácter y profundidad al plato, transformándolo en una comida completa y energética, muy presente en hogares del centro y sur de Chile. Es una preparación que cruza territorio, tradición campesina y cocina urbana.


El tercer clásico son las arvejas partidas, un plato hoy menos visible en restaurantes, pero muy presente en la memoria culinaria chilena. Preparadas en forma de guiso espeso, generalmente con verduras y aliños sencillos, las arvejas partidas representan una cocina austera, de aprovechamiento, donde el sabor surge del tiempo y no de la sofisticación.
En un contexto global marcado por el debate sobre alimentación saludable, sostenibilidad y acceso a los alimentos, el Día Mundial de las Legumbres no solo invita a mirar al futuro, sino también a revalorizar una cocina que ha estado siempre en la mesa chilena, muchas veces sin reconocimiento, pero con profundo arraigo cultural.