Publicado por: Claudio Nuñez | lunes 25 de mayo de 2026 | Publicado a las: 10:16
Un nuevo análisis del Estudio de Bienestar Laboral Achs-UC advirtió que la falta de empleo tiene un fuerte impacto en la salud mental de las personas, especialmente entre quienes se encuentran buscando trabajo activamente.
De acuerdo con el informe elaborado por la Achs y el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales de la Universidad Católica, contar con un empleo funciona como un factor protector para el bienestar psicológico.
El estudio reveló que un 30% de las personas desocupadas reporta problemas de salud mental, cifra que casi duplica a quienes se encuentran inactivos y no buscan empleo, y que prácticamente triplica el indicador observado entre personas ocupadas, donde el porcentaje llega a 10,8%.
Una tendencia similar se observa en los síntomas de depresión. Según el análisis, un 32,9% de las personas desocupadas presenta síntomas moderados a severos, frente a un 10,7% entre quienes tienen empleo.
En ansiedad, la brecha también es significativa: un 33,1% de las personas desocupadas evidencia síntomas, mientras que entre quienes cuentan con trabajo la cifra baja a 12%.
La jefa de Riesgos Psicosociales de la Achs, Daniela Campos, señaló que los resultados confirman que el trabajo cumple un rol relevante en la estabilidad emocional de las personas.
Según explicó, el empleo reduce significativamente la probabilidad de presentar sintomatologías de salud mental en comparación con la población desocupada. Sin embargo, advirtió que persisten señales de alerta, especialmente en materia de brecha de género.
El estudio muestra que las mujeres que trabajan presentan casi el doble de problemas de salud mental que los hombres, además de duplicar la prevalencia de síntomas de depresión y ansiedad.
Para la especialista, estos resultados refuerzan la necesidad de incorporar una mirada diferenciada al momento de diseñar políticas psicosociales en los ambientes laborales.
Otro de los hallazgos del estudio apunta a la soledad percibida. La prevalencia de este indicador llegó a 38,6% entre personas desocupadas, cifra superior al 19,3% registrado entre inactivos y al 17,7% entre ocupados.
La directora de Salud Mental, Comunidad y Bienestar UC, Antonia Errázuriz, explicó que la mayor soledad entre quienes se encuentran desempleados podría estar asociada no solo a la falta de trabajo, sino también a la experiencia de buscar empleo sin éxito.
Según planteó, la frustración, la pérdida de rutina, el estigma social y el deterioro de redes de contacto forman parte del impacto que puede tener el desempleo activo en la vida de las personas.
El estudio también abordó el efecto del endeudamiento económico en la salud mental. Las personas que perciben tener una situación de deuda complicada presentan una prevalencia de síntomas de depresión de 31,5%, frente al 5,9% de quienes no tienen deuda o la consideran manejable.
Asimismo, los problemas de salud mental alcanzan un 32,2% entre quienes reportan una situación financiera compleja, mientras que entre quienes no presentan problemas económicos la cifra llega a 7,7%.
En el caso de la ansiedad, el indicador llega a 29,6% entre personas con endeudamiento complejo, frente al 7% entre quienes no tienen complicaciones económicas. También se observan diferencias en problemas de sueño, con un 20,8% de síntomas moderados a severos de insomnio entre personas endeudadas.
El director del Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales, David Bravo, señaló que la pérdida de ingresos y las dificultades económicas no solo afectan las condiciones materiales de los hogares, sino también la salud mental de sus integrantes.
Pese a las señales de alerta, el estudio también muestra que la mayoría de quienes tienen empleo valora positivamente su trabajo. Un 77,9% de los trabajadores declara sentirse satisfecho con su puesto “muchas veces o casi siempre”.
No obstante, el informe advierte un aumento en las dificultades para conciliar la vida laboral y personal. La proporción de trabajadores que declara no contar con suficiente energía para dedicar a su familia o amigos en su tiempo libre subió de 8,2% en 2024 a 13,9% en 2025.
Con ello, el estudio refuerza la importancia del empleo no solo como fuente de ingresos, sino también como un elemento clave para la estabilidad emocional, la integración social y la calidad de vida.