Publicado por: Claudio Nuñez | lunes 2 de noviembre de 2026 | Publicado a las: 07:36
El duodécimo Termómetro de la Salud Mental Achs-UC reveló que el 23% de los menores de 30 años presenta sintomatología depresiva de intensidad moderada o severa. El estudio también advierte una mayor prevalencia entre mujeres, personas desempleadas y hogares con problemas de endeudamiento.
La salud mental de los jóvenes vuelve a encender las alertas en Chile. Según los resultados de la duodécima ronda del Termómetro de la Salud Mental Achs-UC, un 23% de las personas menores de 30 años reporta síntomas moderados o severos de depresión, convirtiéndose en el grupo etario con mayor prevalencia dentro de la población estudiada.
La investigación, desarrollada por la Asociación Chilena de Seguridad (Achs) y la Pontificia Universidad Católica de Chile, también reveló que el 16,2% de la población adulta urbana presenta este nivel de sintomatología, lo que representa un aumento de 3,2 puntos porcentuales respecto de abril de 2025 y el registro más alto de los últimos cuatro años.
Los resultados evidencian que los síntomas depresivos no solo afectan el bienestar emocional, sino también la capacidad de trabajar, cumplir responsabilidades domésticas y mantener relaciones sociales.
Entre los distintos grupos de edad, las personas menores de 30 años registraron la mayor presencia de síntomas depresivos moderados o severos, con un 23%.
Les siguen quienes tienen entre 50 y 59 años, con un 16,4%, y el segmento de 30 a 39 años, con un 14,9%. En contraste, las personas de 70 años o más registraron la menor prevalencia, con un 4,9%.
El estudio también identificó una importante diferencia entre hombres y mujeres. Mientras un 20,5% de las mujeres reportó síntomas moderados o severos, en los hombres la cifra alcanzó el 11,6%.
Sin embargo, la sintomatología masculina aumentó 5,6 puntos porcentuales respecto del año anterior, llegando a su nivel más alto de las últimas ocho mediciones.
Daniela Campos, jefa técnica de Riesgos Psicosociales de la Achs, señaló que es necesario prestar especial atención a los grupos con mayor presencia de síntomas, particularmente las mujeres y los jóvenes.
La especialista destacó la importancia de fortalecer la prevención, promover el descanso y generar espacios donde las personas puedan expresar su malestar y acceder oportunamente a acompañamiento profesional.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la asociación entre la salud mental y las dificultades económicas de los hogares.
Entre las personas que enfrentan deudas complicadas, un 43% presenta síntomas moderados o severos de depresión, una prevalencia cinco veces mayor que la registrada entre quienes no tienen problemas de endeudamiento.
La situación también resulta preocupante entre las personas desempleadas.
De acuerdo con David Bravo, director del Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales, un 36,7% de quienes se encuentran desocupados presenta sintomatología depresiva, frente al 14,1% de quienes tienen empleo.
Las diferencias también aparecen según el nivel de ingresos: en el 20% de los hogares de mayores recursos, la prevalencia alcanza el 11%, mientras que en el quintil de menores ingresos llega al 22%.
Estos antecedentes muestran una relación importante entre las condiciones socioeconómicas y la salud mental, aunque no permiten establecer por sí solos que las dificultades económicas sean la causa directa de los síntomas depresivos.
El estudio también examinó cómo los síntomas depresivos se relacionan con la vida diaria y otros factores de salud.
Entre quienes presentan síntomas severos, un 47,9% manifestó que le ha resultado difícil o extremadamente difícil cumplir sus responsabilidades laborales, atender el hogar o relacionarse con otras personas.
Asimismo, un 56,8% de quienes presentan insomnio moderado o severo también reporta síntomas depresivos en esos niveles.
La soledad aparece como otro factor asociado. Entre las personas que perciben soledad, un 40,3% presenta sintomatología depresiva moderada o severa, frente al 9,5% de quienes no experimentan esa percepción.
Una diferencia similar se observa según el apoyo social: la prevalencia llega al 43,5% entre quienes cuentan con bajo apoyo, mientras que desciende al 10,7% entre quienes tienen redes de apoyo sólidas.
Otro de los resultados que genera preocupación es la distancia entre la presencia de síntomas y la búsqueda de ayuda.
Según el informe, un 45,9% de las personas con sintomatología depresiva, equivalente a cerca de 1,1 millones de personas, no sintió necesidad de consultar a un especialista durante el último año.
A ello se suma un 9,2%, aproximadamente 220 mil personas, que sí manifestó necesitar atención, pero no logró acceder a una consulta.
Entre quienes presentan síntomas depresivos, un 44,9% acudió a un profesional durante los últimos doce meses y un 31,5% declaró encontrarse actualmente en tratamiento.
No obstante, los resultados también muestran experiencias favorables entre quienes reciben atención: un 73,8% reportó una mejora en su situación emocional y un 75,8% manifestó satisfacción con el tratamiento recibido.
La duodécima ronda del Termómetro de la Salud Mental Achs-UC consideró una muestra aleatoria de 2.700 personas, representativa de la población urbana mayor de 18 años del país.
La investigación utilizó la escala PHQ-9, un instrumento validado internacionalmente que evalúa la frecuencia de nueve síntomas depresivos durante las últimas dos semanas.
Por ello, sus resultados describen la presencia de sintomatología depresiva y no equivalen necesariamente a diagnósticos clínicos de depresión.
Los antecedentes refuerzan la importancia de la prevención, las redes de apoyo y el acceso oportuno a atención profesional, especialmente entre los jóvenes y las personas que enfrentan dificultades económicas o sociales.