Publicado por: Tiempo 21 | viernes 27 de marzo de 2026 | Publicado a las: 13:07
Un grave hecho de violencia se registró al interior de un establecimiento educacional en Calama, donde una inspectora murió tras ser atacada durante la jornada escolar.
De acuerdo con los antecedentes, el hecho ocurrió cerca de las 10:30 horas en el Instituto Obispo Silva Lezaeta, cuando un alumno del recinto atacó con un arma blanca a funcionarios y estudiantes.
Producto de la agresión, una inspectora de 59 años falleció a los pocos minutos debido a la gravedad de las heridas, mientras que otras cuatro personas —tres estudiantes y una funcionaria— resultaron lesionadas y fueron trasladadas a centros asistenciales, encontrándose fuera de riesgo vital.
El propio establecimiento confirmó que el ataque fue perpetrado por un estudiante, indicando que las circunstancias del hecho están siendo investigadas por las autoridades competentes.
El autor del ataque fue detenido tras el incidente, mientras se desarrollan diligencias para esclarecer completamente lo ocurrido.
En ese contexto, volvió a instalarse en la discusión pública la denominada “Ley Insuco”, nombre informal con el que se conoce al proyecto que busca permitir la instalación de detectores de metales en establecimientos educacionales.
La iniciativa fue presentada en 2025 por parlamentarios de la UDI, tras la exitosa experiencia del alcalde Roberto Neira en el Instituto Superior de Comercio Tiburcio Saavedra de Temuco, con el objetivo de prevenir el ingreso de armas a colegios, en respuesta al aumento de episodios de violencia escolar en el recinto educativo.
El proyecto ya fue aprobado en la Cámara de Diputadas y Diputados y actualmente continúa su tramitación en el Senado, proponiendo el uso de tecnologías como pórticos detectores para reforzar la seguridad en estos espacios.
La discusión, sin embargo, sigue generando posiciones encontradas. Mientras algunos sectores consideran que estas medidas son necesarias para evitar el ingreso de armas, otros advierten que pueden afectar la convivencia escolar y no abordan las causas estructurales de la violencia.
El caso ocurrido en Calama vuelve a poner presión sobre esta discusión, en un escenario donde autoridades, comunidades educativas y el mundo político enfrentan el desafío de equilibrar medidas de seguridad con un enfoque integral de prevención.