Publicado por: Tiempo 21 | lunes 2 de febrero de 2026 | Publicado a las: 11:25
Los humedales son ecosistemas de agua dulce o salada, permanentes o temporales, que cumplen roles fundamentales en la regulación hídrica, la conservación de especies y la mitigación del cambio climático, además de aportar agua para recarga de napas y ser refugio para fauna y flora únicas. Presentes en distintas geografías del planeta, los humedales combinan marismas, esteros, lagunas y vegas que sostienen altos niveles de biodiversidad y servicios ecosistémicos irremplazables.
En la Región de La Araucanía, estos espacios también están representados por una combinación de humedales urbanos protegidos por la Ley 21.202 y una red más amplia de áreas naturales ribereñas, costeras y de interior. Según datos del Ministerio del Medio Ambiente, la región cuenta con al menos 10 humedales urbanos formalmente declarados bajo la normativa de protección —aunque el inventario de ecosistemas acuáticos incluye muchos más cuerpos de agua naturales con características de humedal—, lo que refleja el valor de estos espacios incluso dentro de zonas urbanas.
Hoy, en el Día Mundial de los Humedales, queremos hacer un repaso por los humedales de la región y la fauna que los habitan.
Estos humedales han sido reconocidos por su importancia ecológica y función social dentro de la trama urbana de Temuco, Pucón y otras comunas:
Más allá de los humedales urbanos, la región alberga una red extendida de lagunas, vegas y esteros que funcionan como humedales naturales, como los asociados a los ríos Imperial y Boroa, el Humedal de Monkul en Carahue —reconocido internacionalmente bajo la Convención Ramsar por su alta biodiversidad con 171 especies de plantas y 134 de fauna, incluidas aves migratorias y especies amenazadas como la rana grande chilena y el chungungo—, y espacios alrededor de lagos como Budi y humedales ribereños a lo largo de cuencas principales del territorio.
Los humedales de La Araucanía albergan aves acuáticas migratorias y residentes, peces, anfibios y vegetación adaptada a condiciones de agua superficial o saturada. Dichos ecosistemas ayudan a mitigar inundaciones, recargar aguas subterráneas, filtrar contaminantes y proveer hábitats críticos para especies nativas, todo lo cual los convierte en piezas clave del equilibrio ecológico y del bienestar humano a nivel local y regional.
Aunque La Araucanía ha avanzado en la identificación y protección de humedales urbanos, estos espacios continúan bajo presión por actividades humanas, cambios en el uso del suelo y la variabilidad climática, lo que subraya la necesidad de fortalecer su conservación y gestión sostenida.