La Moneda chica y el poder paralelo

Claudio Nuñez

“… el gobierno saliente no ha sido bien evaluado y ha causado graves lesiones a Chile, pero no es sano dejar que el chaqueteo chilensis, una vez más funcione bajo la modalidad a “rey muerto, rey puesto”, lo que a la larga es más dañino”.

Escribe: Jorge A. Aguirre Hrepic, Profesor de Estado, consultor en Inseguridad, Criminalista-Criminólogo.

Cuando Roma, como imperio y republica era el centro del poder mundial antiguo, donde desarrollaron rutas y calzadas, surgió el dicho popular que perdura hasta hoy, “todos los caminos llevan a Roma”.

Ahora bien, la administración del poder en cualquier modalidad de gobierno tiene caminos insospechados y no todos llevan a Roma.

En este sentido, la dirección y control del poder político, siempre ha tenido una variante formal y otra informal, lo que teóricamente no debiera ser así, sin embargo, la milenaria practica de palacio, donde ministros, visires, gobernadores cuidan sus respectivos puestos desde intrigas básicas hasta grandes operaciones, donde casi todos quieren imponer sus influencias sobre los gobernantes, así se ejerce la lucha por el poder real.

En lo informal, y no menos importante se manifiestan los juglares, trovadores, personal de menor jerarquía, familiares, comerciantes y los nunca bien ponderados amigos de turno.

El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente, esta sentencia de Lord Chesterfield, que no es antojadiza, refleja la semblanza de las capacidades del ser humano, que habiendo criticado algo, cuando le corresponde estar en un estatus de poder, generalmente sufre una metamorfosis, muchas veces inexplicable.

Independiente de la naturaleza de un gobierno, pero preferentemente democrática, debe respetar los tiempos, plazos, estructuras e institucionalidad, especialmente cuando están trazadas en la carta magna, su majestad la “Constitución política”.

Conforme lo anterior las casas de gobierno o palacios, de estructura formal, como la Casa Blanca en USA, Casa Rosada en Argentina, Casa Azul en Corea del Sur, Casa de Pizarro en Perú, Palacio Quemado en Bolivia y Palacio de La Moneda en Chile (ex casa de La Moneda), entre otras instalaciones físicas de los gobiernos mundiales.

En consecuencia, el poder legalmente investido está consagrado irrevocablemente en un periodo de tiempo, no debiendo existir un poder paralelo, ni aun a pretexto de presión informal.

Lo paradojalmente criollo pasa en Chile, donde un gobierno constitucional aún no termina su periodo (11 de marzo de 2022), y ya están velándolo en un inmueble de providencia de propiedad de la Universidad de Chile, donde funciona la eufemística “moneda chica”, como si fuera un poder paralelo y con caja de resonancia mediática sin contrapeso.

Está bien, el gobierno saliente no ha sido bien evaluado y ha causado graves lesiones a Chile, pero no es sano dejar que el chaqueteo chilensis, una vez más funcione bajo la modalidad a “rey muerto, rey puesto”, lo que a la larga es más dañino.

Los mejores ejemplos de este poder paralelo ejercido por el presidente electo y aun no investido, se han materializado de diversas formas, siendo las más visibles; molestia por la licitación del litio, pidiendo que quede sin efecto, anticipando modificación de la ley de control de armas, cambios en Carabineros de Chile, injerencia en materias conocidas por tribunales, reuniones con víctimas de delitos, en fin varias actuaciones previas que quedan en un limbo, pero que generan expectativas en muchos.

Es decir, el presidente electo ha recibido el beso al anillo, como se llama en las altas esferas clericales, cuando es electo el Papa de la iglesia católica, pero ya no existe el anterior en el poder.

En este beso del anillo, como es natural han pasado de casi todos los partidos políticos incluso sus adversarios, el propio Banco Central y otras entidades, todos poniéndose a disposición previamente, o serán reuniones técnicas del futuro. Cada uno juzgue, pero en Chile la lealtad tiene otro nombre y nos hemos acostumbrado a ello, lamentablemente. El 11 de marzo, es solo una diligencia formal parece.

Se puede entender como lógico, que quien termina su periodo de gobierno está desgastado como el actual, pero se debe ser sutil, correcto y no hacer a otros lo que no nos gusta que nos hagan.  El mundo gira y trae sorpresas.

No es necesario divulgar antes de asumir un cargo lo que se quiere hacer, toda vez que hay un programa de gobierno que ganó y hubo una reunión previa con el futuro predecesor. Ahí radica el desprestigio de la forma de hacer política en Chile, parece que seguimos con malas prácticas y la gente votó por un cambio sustancial y radical. 

Aunque es entendible los nerviosismos previos, la presión externa, la promulgación de un gabinete del cual han salido todo tipo de nombres, lo que ha provocado una suerte de especulación a todo nivel, la búsqueda de antecedentes de todo tipo de las futuras autoridades, otra práctica chaquetera, en un país donde es mejor ser ignorante con amigos y nunca haber hecho nada, que una persona capaz y meritoria para los cargos, con historias ganadas y perdidas, por haber hecho algo, por haber jugado el juego de la vida. Por producir.

Las cartas están echadas, no hay reversa y solo asumir lo que viene, desear un buen gobierno al nuevo presidente, por él y por Chile, todos apoyando a la causa, sin miramientos, sin jactancia, porque no será un tema de suerte solamente, sino que deberá ser un tema de éxito.

A partir del 11 de marzo, el nuevo presidente Gabriel Boric, pasará a La Moneda grande, la única, y esperamos que nadie ejerza el “poder paralelo”, ya que sería nefasto y creemos no le gustaría, acá no sirve el “como pecas, pagas”. Fuerza Chile.

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