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IANSA pone fin a la remolacha azucarera y golpea a miles de familias agrícolas del sur de Chile

Publicado por: Tiempo 21 | lunes 22 de junio de 2026 | Publicado a las: 10:38

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La empresa informó que no comprará remolacha para la temporada 2026-2027, cerrando un ciclo de más de siete décadas de producción azucarera basada en cultivos nacionales. Agricultores advierten pérdidas de empleo, impacto económico en Ñuble y la desaparición de uno de los cultivos más emblemáticos y tecnificados de la agricultura chilena.

La decisión de IANSA de no adquirir remolacha para la temporada 2026-2027 marca el fin de una actividad agrícola que durante más de 70 años estuvo ligada a la producción de azúcar en Chile. Según informó The Clinic en un amplio reportaje, la empresa continuará elaborando azúcar en su planta de Chillán, pero utilizará como materia prima una mezcla cruda proveniente de caña de azúcar importada, dejando atrás el cultivo nacional que dio sustento a cientos de productores y miles de trabajadores.

La noticia tomó por sorpresa a los agricultores, quienes esperaban las habituales negociaciones de contratos para la próxima temporada. Carlos Sepúlveda, director de la Federación Nacional de Remolacheros (Fenare), relató que las señales de incertidumbre comenzaron cuando la compañía no abordó temas como semillas, precios o acuerdos para futuras siembras. Tras participar en la reunión donde se comunicó la decisión, afirmó que “la remolacha no tiene vuelta atrás” y lamentó que toda la infraestructura desarrollada durante décadas quede sin uso.

El impacto trasciende a los productores. Marcelo San Martín, ex presidente de la Asociación de Remolacheros de Ñuble, sostuvo que la remolacha fue históricamente uno de los cultivos más rentables y tecnificados del país, además de una verdadera escuela para la modernización agrícola. “La remolacha cambió la agricultura en Chile. Todos los que nos metimos a la agricultura de punta lo aprendimos en la remolacha”, señaló, agregando que el cierre responde a las condiciones del mercado internacional y no a una falta de competitividad de los agricultores nacionales.

La ingeniera agrónoma María Eugenia Reyes, quien trabajó durante décadas en investigación ligada a la remolacha, describió la situación como una pérdida profunda para el sector. “Siempre la remolacha fue la madre de todos los cultivos”, afirmó, destacando que muchas innovaciones tecnológicas implementadas por IANSA terminaron beneficiando a otras áreas de la agricultura chilena.

Los agricultores apuntan a que la creciente competencia del azúcar de caña importada terminó por desplazar a la producción nacional. Según explican, los menores costos de producción en países tropicales y subtropicales hacen imposible competir en igualdad de condiciones. Para Sepúlveda, “la caña de azúcar nos mató”, aunque atribuye el problema a la falta de políticas de protección para la agricultura nacional.

La preocupación también se extiende a la seguridad alimentaria. Los productores advierten que, una vez desaparecida la cadena productiva, será prácticamente imposible reactivar el cultivo en el futuro debido a la pérdida de maquinaria especializada, conocimientos técnicos y personal capacitado. “Hoy día toda el azúcar que va a consumir Chile es azúcar extranjera”, cuestionó Sepúlveda.

Tras el anuncio, los remolacheros sostuvieron reuniones con empresas y autoridades para explorar alternativas de reconversión. El Gobierno ofreció líneas de financiamiento y acceso a créditos especiales, aunque los agricultores consideran insuficientes las medidas. San Martín criticó que no existan apoyos específicos para enfrentar la desaparición de una actividad productiva completa y aseguró que los productores deberán buscar nuevas opciones, principalmente en cultivos como trigo o porotos.

En regiones como Ñuble, donde la remolacha tuvo una fuerte presencia histórica, las consecuencias podrían sentirse con fuerza. Los agricultores estiman que alrededor de tres mil empleos directos podrían verse afectados, además de toda la cadena de servicios vinculada al cultivo, transporte y procesamiento de la materia prima.

Mientras las últimas remolachas son cosechadas en los campos del sur, los productores observan con resignación el cierre de un capítulo que definió generaciones completas de familias agrícolas. “Los agricultores siempre hemos sido responsables y nunca vamos a dejar de sembrar”, reflexionó San Martín. Sin embargo, reconoció que el fin de la remolacha representa mucho más que la desaparición de un cultivo: es el cierre de una tradición productiva que marcó la historia agrícola de Chile.

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