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Diego Vrsalovic, historiador y Secretario Ejecutivo de la Comisión Temuco 150 años: “Los 150 años no se juegan solo en las obras, también se juegan en las personas”

Publicado por: Tiempo 21 | sábado 23 de mayo de 2026 | Publicado a las: 15:25

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El secretario ejecutivo de la Comisión Temuco 150 Años reflexiona sobre identidad, memoria, desarrollo urbano y el futuro de una ciudad que busca proyectarse más allá de sus problemas históricos.
Por Italo Soto Villarroel.

A cinco años de que Temuco cumpla 150 años, la ciudad comienza a abrir una discusión sobre su identidad, su crecimiento urbano y el futuro que quiere construir rumbo al 2031. En ese escenario nació la Comisión Temuco 150 Años, impulsada por el alcalde Roberto Neira y compuesta por autoridades, académicos, representantes sociales y exalcaldes de la comuna.

Uno de los encargados de liderar el trabajo es el historiador Diego Vrsalovic, quien en esta entrevista aborda los desafíos de la comisión, responde a las críticas por su nombramiento y reflexiona sobre el Temuco que viene, una ciudad que busca modernizarse sin perder su identidad.

Durante la conversación aparecen temas como el tren Temuco-Labranza, la recuperación del Mercado Municipal, el río Cautín, la nostalgia por el Temuco de los 80’s, el rol de figuras populares como “Miguelina” y la necesidad —según plantea— de dejar atrás la idea de que Temuco es solo una ciudad de paso.

— Diego, bienvenido nuevamente a Tiempo 21. Entrando en materia, la Comisión 150 Años de Temuco fue creada con la idea de proyectar el desarrollo de la ciudad rumbo a su sesquicentenario, reuniendo a autoridades, académicos y representantes sociales. Diego, en palabras simples, ¿qué es esta comisión?

Muchas gracias, Tiempo 21 es un diario al que le debo mucho y encantado colaboro con ustedes y feliz regreso.

Sobre la pregunta, esta comisión surge a partir de la visión que tiene el alcalde Roberto Neira Aburto respecto de nuestro camino hacia una conmemoración que es vital, los 150 años de la ciudad.

Y por especial invitación del alcalde, en representación del municipio y también de su Concejo Municipal es que se equilibran distintas visiones. La trayectoria y experiencia de los exalcaldes vivos desde José García hasta Jaime Salinas, también los concejales para darle unidad institucional y por cierto, organizaciones de la sociedad civil, personalidades destacadas y los rectores y rectoras de las universidades con sede en Temuco.

Esto nos permite una mirada amplia que por supuesto se va a complementar con aquello que es fundamental, imprescindible e irremplazable la participación ciudadana.

— ¿Quienes eligieron a los integrantes?

La municipalidad a través de su alcalde, con la visión de los representantes del Concejo y de algunas instituciones que son centrales, como son, por ejemplo, la Unión Comunal de Junta de Vecinos, el Consejo de la Sociedad Civil, las Cámaras de Comercio, el Seremi de Vivienda, entre otros.

— Hay personas del mundo literario y cultural que han dicho públicamente que usted no es la persona indicada para liderar el trabajo de la comisión. ¿Qué le diría esas personas?

Primero que hay una trayectoria y experiencia que, si bien puede parecer joven, no nace el año pasado.

Hay una trayectoria que ya lleva varios años en donde he podido dedicarme al estudio y trabajo de la historia de Temuco, lo cual se refleja no solamente a través de los libros, como son los mitos de la historia de Temuco 1 y 2, sino que también contribuyendo a las universidades, a establecimientos educacionales a poder reconstituir y poner en valor nuestra historia.

Una historia que está fragmentada y que por supuesto primero tenemos que no necesariamente ordenar, sino también que reconocer reencontrarnos para poder descubrir y revisitar aquello que nos hace orgullosos de ser temuquenses.

Por cierto, también se pone la experiencia anterior de trabajo como Jefe del Departamento Provincial de Educación, la trayectoria de más de una década del Ministerio de Educación buscando articular distintas visiones, entonces, respeto profundamente aquellas visiones que plantean que puedo no ser yo la persona más indicada, sin embargo, hay una trayectoria que pongo al servicio y por supuesto también, eso se va a ver reflejado en el trabajo que está recién comenzando.

— Hay un personaje que es toda una celebridad en Temuco, y que hoy día es Gobernador, hablamos de don René Saffirio, muy querido por los temuquenses. ¿Me imagino que las historias, las anécdotas del exalcalde en sus 3 períodos, están consideradas también en esta en esta comisión?

Sí, por supuesto.

Si bien él ha manifestado que no podrá participar del trabajo de esta comisión, siempre las puertas van a estar abiertas en la forma y modo que desee participar.

Son 12 años de nuestra historia reciente y de la historia más extensa de nuestra ciudad que son fundamentales.

— Entre los desafíos planteados por la Comisión Temuco 150 Años aparecen temas como conectividad, seguridad y desarrollo urbano. Pensando en el futuro de la ciudad, ¿cuál debería ser la prioridad principal de la comisión para mejorar la calidad de vida en Temuco?

Creo que proyectos como el tren Temuco-Labranza son fundamentales, porque permiten entregar una alternativa real de conectividad a una localidad que ha crecido mucho más rápido que su infraestructura. Tener horarios definidos, mayor frecuencia y mejores condiciones de traslado también significa una mejor calidad de vida y una ciudad más planificada.

Lo mismo ocurre con el río Cautín. Durante años Temuco le dio la espalda al río por el temor histórico a las inundaciones y desbordes. Pero hoy, gracias a las defensas ribereñas, existe la oportunidad de repensar ese espacio y concretar proyectos del plan maestro del Cautín.

Ahí hay una tremenda oportunidad para crear parques, espacios culturales, rutas peatonales e incluso pensar a futuro en taxis fluviales o una conexión continua entre distintos sectores de la ciudad. A veces a Temuco le falta atreverse a imaginar más allá de lo evidente, pero siempre con proyectos concretos, financiables y que realmente mejoren la vida de las personas.

— A pocos años de que Temuco cumpla 150 años, la ciudad enfrenta un fuerte crecimiento urbano, nuevos proyectos y desafíos históricos que siguen sin resolverse. ¿Está preparado Temuco para convertirse en una ciudad moderna antes de cumplir 150 años o sigue creciendo sin planificación suficiente?

Total y absolutamente sí.

Hoy Temuco sí tiene condiciones para proyectarse como una ciudad moderna. Bajo la gestión del alcalde Roberto Neira se están desarrollando proyectos importantes como la reconstrucción del Mercado Municipal, el plan maestro del río Cautín, la reposición de Cesfam y programas innovadores como Fuerza Mayor, Aló Red y Level Up!, varios de ellos destacados a nivel nacional e internacional.

Además, la ciudad cuenta con mejor infraestructura, universidades, espacios culturales, aulas magnas, centros de eventos y un ecosistema de emprendimiento que permite pensar a Temuco no solo como la puerta de entrada al sur de Chile, sino también como una ciudad capaz de recibir grandes encuentros y convenciones internacionales.

Ya en los años 90 Temuco logró posicionarse internacionalmente con eventos como el Festival Internacional de Teatro de las Naciones. Hoy existen incluso mejores condiciones para avanzar en esa dirección y pensar, por ejemplo, en un buró de convenciones que permita atraer actividades nacionales e internacionales, tal como ocurre en ciudades como Viña del Mar.

Por supuesto, todavía existen desafíos, pero también hay una oportunidad histórica de transformar a Temuco en una ciudad moderna, conectada y preparada para el futuro.

— Todo lo que dices suena muy bien, sin embargo, en la sociedad, aún hay mucho temor y resquemor a lo nuevo, asimismo, una gran nostalgia por la ciudad de los 80’s. ¿Cómo abordamos esta situación?

Primero, entendiendo que son contextos totalmente distintos, el Temuco de los 80’s y 90’s tuvo crecimiento, sí, pero también enormes carencias: barrios muy vulnerables, calles sin pavimentar, falta de alcantarillado y agua potable en muchos sectores, además de un desarrollo urbano desordenado cuyos efectos todavía sentimos, por ejemplo, con la contaminación por leña.

Muchas veces miramos el pasado con nostalgia y benevolencia, pero la historia también nos ayuda a entender que no todo tiempo pasado fue mejor. Hoy Temuco tiene condiciones únicas para dar un salto en calidad de vida y bienestar, con universidades, organizaciones sociales, infraestructura pública y una ciudadanía mucho más activa.

El desafío está en no perder nuestras raíces ni nuestra identidad mientras avanzamos hacia una ciudad moderna. A veces, en medio de un ambiente polarizado y marcado por críticas rápidas, cuesta ver las potencialidades que tiene Temuco.

Por eso creo que conceptos como el “porvenir” son importantes: poner esperanza frente al caos y buscar acuerdos que permitan avanzar. Se trata de construir una ciudad que valore su historia y su presente, pero que también se atreva a pensar en un mejor futuro para todos y todas.

— Desde el Paseo Bulnes hasta el futuro Mercado Municipal, pasando por ideas como un teleférico o nuevos centros culturales, varias iniciativas buscan cambiarle la cara a la ciudad. ¿Qué obra o proyecto cree que marcará verdaderamente el “nuevo Temuco” en los próximos años?

Es difícil hablar de una sola gran obra, porque el Temuco de los 150 años probablemente se construirá a partir de varios proyectos complementarios y no de una única iniciativa emblemática.

Sin duda, la recuperación del Mercado Municipal marcará un antes y un después para el centro de la ciudad. Va a devolverle vida a un espacio profundamente simbólico y querido por la comunidad, además de proyectarse como uno de los mercados más atractivos del país. Lo mismo ocurre con el Paseo Bulnes, una obra muy esperada por la ciudadanía y que permitirá modernizar y revitalizar el corazón de Temuco.

Pero también hay otros proyectos importantes como la reposición de Cesfam, iniciativas deportivas y culturales como Arena Temuco, además de ideas que pueden surgir desde el mundo privado y las universidades. El desafío es construir una cartera de proyectos que permita impulsar el desarrollo y fortalecer el orgullo temuquense.

Ahora bien, esta conmemoración no se juega solamente en infraestructura. También se juega en las personas, en cómo avanzamos hacia una mejor convivencia, más bienestar y una ciudad donde las personas sientan que pueden vivir mejor. Ahí está el verdadero desafío del “nuevo Temuco”.

— Diego, tú mencionaste los personajes populares históricos de la ciudad de Temuco. Voy a mencionar solamente a dos como ejemplo, el primero, el doctor Miguel Ángel Solar, luchador contra la dictadura, tremendo médico. La otra persona, es la famosa Miguelina, primera mujer abiertamente trans en los 80’s, época donde ser así era delito. Su historia, su aporte a la ciudad, ¿tiene que estar dentro de los 150 años de Temuco?

Creo que sí, porque los 150 años deben entenderse no solo desde una mirada institucional, sino también desde la memoria social y las personas que han marcado la identidad de Temuco.

En el caso del doctor Miguel Ángel Solar, claramente tiene un espacio importante por su aporte a la medicina, a la vida social y a la historia reciente de la ciudad y del país. Muchas veces las propias personas no dimensionan la huella que dejan en la comunidad.

Y respecto a Miguelina, hablamos de un personaje profundamente ligado a la identidad popular temuquense. Su historia fue transgresora para la época que le tocó vivir, marcada por discriminación y exclusión hacia las personas trans.

Por eso creo que ambas historias merecen ser recogidas y valoradas. Los 150 años no pueden limitarse solo a edificios, autoridades o hechos oficiales; también deben incluir a quienes marcaron la identidad cotidiana y emocional de Temuco durante las últimas décadas.

— ¿Qué es lo que va a significar para la ciudad de Temuco el día que cumplirá los 150 años?

Creo que eso lo dirá el tiempo y, sobre todo, las acciones que seamos capaces de concretar durante estos años. Más que marcar un antes y un después inmediato, los 150 años serán un hito importante en la historia de Temuco, tal como lo fueron los 50 o los 100 años en su momento.

Pero quizás lo más relevante de este proceso será la oportunidad de preguntarnos qué es lo que nos hace únicos como temuquenses, qué nos une, qué nos hace sentir orgullosos de esta ciudad y qué historia queremos contarle al mundo sobre Temuco.

Hay algunos consensos que ya comienzan a aparecer. Por ejemplo, relevar con más fuerza la identidad mapuche de la ciudad, ampliar la conversación hacia los distintos barrios y reconocer también otras dimensiones de Temuco: su tradición poética, su rol comercial, su carácter universitario y su condición de puerta de entrada al sur de Chile.

Temuco tiene una identidad diversa y muy rica. Y probablemente los 150 años serán una oportunidad para mirar esa identidad con más orgullo, fortalecerla y proyectarla hacia el futuro.

— ¿Qué le diría a los ciudadanos de Temuco para finalizar como una especie de reflexión final de esta nota?

Que son pocas las oportunidades que tenemos, como ciudad, para detenernos a pensar quiénes somos, qué nos hace únicos y qué cosas nos generan orgullo de vivir en Temuco. Muchas veces predominan discursos negativos que reducen a Temuco a una ciudad “fome” o de paso, pero eso desconoce la enorme historia, identidad y potencial que tiene esta tierra.

Temuco tiene dolores, desafíos y heridas, por supuesto, pero también tiene puntos de encuentro, historias compartidas y una riqueza humana, cultural y natural enorme. Tenemos condiciones únicas de conectividad, infraestructura, universidades, comercio y paisajes que nos permiten proyectarnos mucho más allá de los clichés.

Por eso creo que este proceso de los 150 años debe servir para reencontrarnos con nuestras raíces, valorar lo que somos y abrir conversaciones que nos permitan construir orgullo temuquense. Hablar de Temuco no solo desde sus problemas, sino también desde sus oportunidades y su capacidad de proyectar un mejor futuro.

Además, esta no será una conversación cerrada ni exclusiva. La idea es que toda la comunidad pueda participar, aportar ideas y sentirse parte de este proceso. Porque los 150 años no son solo una fecha o una celebración puntual, son una oportunidad para pensar la ciudad que queremos construir de aquí en adelante.

Y quizás esa sea la tarea más importante, relevar aquello que nos une, aquello que nos identifica y aquello que nos permite mirar el futuro con esperanza, bienestar y sentido de pertenencia.

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