Publicado por: Claudio Nuñez | martes 6 de octubre de 2026 | Publicado a las: 05:56
Un estudio publicado en la Revista Médica de Chile concluyó que las desventajas educacionales y los estilos de vida poco saludables pueden acumularse y elevar considerablemente el riesgo de mortalidad general y cardiovascular.
Las personas que combinan un bajo nivel educacional con estilos de vida poco saludables pueden presentar hasta 10,7 veces más riesgo de mortalidad que aquellas con mayor escolaridad y hábitos saludables, según una investigación realizada con población chilena.
El estudio, publicado en la Revista Médica de Chile, analizó información de 2.671 participantes de la Encuesta Nacional de Salud (ENS) 2009-2010 y posteriormente relacionó esos antecedentes con registros de mortalidad.
La investigación evaluó siete factores vinculados al estilo de vida: consumo de alcohol, ingesta de sodio, sedentarismo, actividad física, tabaquismo, sueño y consumo de frutas y verduras.
Felipe Díaz-Toro, investigador del Instituto de Investigación de Cuidados en Salud de la Universidad Andrés Bello, explicó que las personas con los estilos de vida menos saludables presentaron un riesgo 3,02 veces mayor de mortalidad por todas las causas respecto de quienes mantenían hábitos muy saludables.
En el caso de las enfermedades cardiovasculares, el riesgo fue 3,68 veces mayor, mientras que no se encontró una asociación estadísticamente significativa entre el puntaje de estilo de vida y la mortalidad por cáncer.
El nivel educacional mostró además una asociación independiente con la mortalidad.
Según la investigación, las personas con menor escolaridad presentaron 2,15 veces más riesgo de morir por cualquier causa, un 93% más de riesgo de mortalidad cardiovascular y 2,42 veces más riesgo de mortalidad por cáncer respecto de quienes tenían un nivel educacional alto.
La mayor diferencia apareció al combinar escolaridad y estilos de vida.
Quienes tenían baja escolaridad y hábitos poco saludables registraron 10,7 veces más riesgo de mortalidad general, 10,1 veces más riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares y 5,4 veces más riesgo de mortalidad por cáncer, en comparación con personas de alta escolaridad y estilos de vida saludables.
Incluso entre quienes mantenían hábitos saludables, las personas con bajo nivel educacional presentaron 2,7 veces más riesgo de mortalidad total respecto del grupo con alta escolaridad y hábitos saludables.
Los investigadores sostienen que los resultados muestran que las desventajas sociales y conductuales pueden acumularse, por lo que las políticas preventivas no deberían concentrarse exclusivamente en las decisiones individuales.
El estudio plantea la necesidad de abordar las desigualdades educacionales, mejorar el acceso a información y recursos para adoptar hábitos saludables y generar condiciones que favorezcan el bienestar, especialmente entre los grupos socialmente más vulnerables.