Publicado por: Tiempo 21 | martes 27 de enero de 2026 | Publicado a las: 12:39
La Asociación Gremial Agricultores Unidos de Chile advirtió un ajuste estructural profundo en la industria de la cereza, señalando que los retornos al productor para la temporada 2025/26 se ubicarían entre US$ 3,0 y US$ 3,5 por kilo, muy por debajo del promedio histórico de US$ 6 a US$ 7. Según el gremio, esta caída no es un hecho aislado, sino el resultado de una combinación de factores que están deteriorando de manera sostenida la rentabilidad del sector.
El presidente del gremio, Camilo Guzmán, sostuvo que “lo que estamos viendo no es una mala temporada aislada, sino un ajuste estructural. Retornos 50% bajo el histórico no resisten ningún modelo productivo”, advirtiendo que muchos campos ya quedaron al límite financiero y hoy no tienen capacidad para enfrentar otro ciclo en estas condiciones.
Uno de los principales problemas identificados es la sobreoferta temprana en el mercado chino, producto de exportaciones agresivas en octubre y noviembre, cuando la demanda aún no alcanzaba su mayor profundidad. A esto se sumaron problemas de calidad en la fruta primicia, especialmente en firmeza y color, lo que fue castigado por consumidores cada vez más exigentes, generando caídas abruptas en los precios spot y en las liquidaciones finales al productor.
En paralelo, los costos logísticos aumentaron con fuerza. Las tarifas de flete aéreo registraron alzas cercanas al 20%, llegando a valores en torno a US$ 6 por kilo, justo cuando los precios de venta comenzaron a retroceder, provocando un efecto de “tijera” que estrechó los márgenes y dejó a muchos agricultores operando al límite.
Para los productores del sur, desde Chimbarongo hasta Ñuble, La Araucanía y Malleco, el esperado repunte posterior al 15 de enero no se materializó. El mercado se mantuvo en una banda baja, sin el rebote histórico que solía compensar los mayores costos productivos de los huertos tardíos. En ese contexto, Nicolás Larenas, director regional del gremio en O’Higgins, advirtió que “el año pasado muchos productores ya cerraron campos o dejaron huertos sin manejar porque los números no daban. Con estos retornos, esta temporada directamente los terminan de matar económicamente”.
Finalmente, el gremio alertó sobre un riesgo financiero para la temporada 2026/27 y el impacto social de la crisis. La directora Verónica Monrroy enfatizó que “esto afecta directamente al empleo rural, a los temporeros, a los servicios locales y a las economías comunales”, llamando a revisar con urgencia el modelo exportador, la estructura de costos y el sistema de financiamiento para asegurar la sostenibilidad del campo chileno.