Publicado por: Tiempo 21 | lunes 9 de marzo de 2026 | Publicado a las: 12:46
A 51 días de los incendios forestales y estructurales que afectaron a las regiones del Biobío y Ñuble, los efectos de la emergencia siguen marcando la vida de cientos de familias que perdieron sus hogares. En comunas como Penco y Tomé, vecinos denuncian retrasos en el proceso de reconstrucción y cuestionan la forma en que se han gestionado las ayudas.
Desde el municipio de Penco aseguran que existen diferencias entre las cifras oficiales y lo que ocurre en terreno respecto a la instalación de viviendas de emergencia. El alcalde Rodrigo Vera explicó que “hay una discrepancia respecto a las cifras porque la realidad y la sensación que tienen los damnificados en cada uno de los terrenos es distinta. En ese sentido, hay que evaluar el mecanismo de entrega a la vivienda de emergencia donde se pueda generar el aspecto de la factibilidad técnica del terreno como el único requisito”.
La autoridad comunal también cuestionó los criterios administrativos que se están aplicando para acceder a los beneficios. “Porque elementos administrativos que se escapan a una emergencia a muchas familias no le permiten calificar. Y uno de los temas que se tiene que dejar en análisis son aquellas personas que al tener una segunda vivienda no les permite generar una vivienda de emergencia”, agregó.
Mientras tanto, en sectores como Lirquén, los propios damnificados aseguran que han debido levantar soluciones provisorias para volver a habitar sus terrenos. Aunque algunos recibieron bonos de ayuda, denuncian que el proceso de instalación de viviendas de emergencia se ha frenado en varias zonas.
En medio de esta situación, algunos vecinos ya evalúan iniciar acciones judiciales contra quienes consideren responsables. Así lo explicó el vecino Javier Morales, quien señaló que “la geografía de este terreno no nos deja tener más lugares donde poder habitarlos. El tema es que hay muy poco espacio y las forestales tienen todo. Todos los terrenos son de ellas. Las personas viven en lugares donde no hay mucho espacio, las casas son muy pequeñas, los sitios de arriba de una de las poblaciones tienen alrededor de 5.50 por 6 metros de largo”.
El dirigente vecinal añadió que “entonces es muy difícil poder seguir teniendo una buena vida. Hay personas que están apuntando hacia el alcalde. Hay personas que apuntan hacia el Ministerio de Vivienda. Hay personas que apuntan hacia las forestales. Y lo que se está haciendo en este momento es recopilar todo ese tipo de información y poder evaluar para poder presentar una acción legal”.
Desde el Gobierno, en tanto, se aseguró que se trabaja en un plan de reconstrucción para las zonas afectadas y que se entregará un informe detallado con soluciones habitacionales para cada sector de Biobío y Ñuble. El ministro de Vivienda, Carlos Montes, afirmó que “el compromiso nuestro es dejar un informe con nuestro diagnóstico y nuestra propuesta para cada uno de los sectores de la región de Biobío y de Ñuble afectados. Hemos avanzado ya en algunas cosas, como el proceso de demoliciones, o el proceso de contratación, porque vamos a expropiar, y de llegar a acuerdo con los vecinos la forma de negociar, porque ahí se van a construir las 720 viviendas”.
Mientras los anuncios avanzan en el plano institucional, en los cerros de Penco y Tomé las huellas del fuego siguen presentes, y muchas familias continúan esperando una solución definitiva para reconstruir sus hogares.