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Actualidad Araucanía Cautín Entrevista Malleco Política Seremis

Delegado Abdala hace balance a días del cambio de Gobierno: 
“Entregamos la región, por lejos, mucho mejor que como lo recibimos”

Publicado por: Tiempo 21 | viernes 6 de marzo de 2026 | Publicado a las: 22:58

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A días de dejar el cargo, Eduardo Abadala defiende la gestión del gobierno en La Araucanía, destacando la baja en la violencia rural, avances en inversión y reducción de la pobreza, mientras responde a cuestionamientos sobre Estado de Excepción, restitución de tierras y ejecución de proyectos en una región marcada por la tensión política y social.
Por: Italo Soto Villarroel.

A días del cambio de mando del Presidente Gabriel Boric, el último Delegado Presidencial Regional de La Araucanía, Domingo Eduardo Abadala Abarzúa, realiza un balance de su gestión al frente de una de las regiones más tensionadas del país. Seguridad, Estado de Excepción, inversión pública y desarrollo social marcan el cierre de su administración.

En esta entrevista, la autoridad aborda cifras, avances y críticas, respondiendo también a aquellas dudas políticas que muchas veces incomodan, en un contexto donde la violencia rural, la restitución de tierras y la ejecución de proyectos han estado en el centro del debate público.

Delegado, en su primera visita a La Araucanía, Gabriel Boric lanzó una serie de medidas para la región, entre ellas la implementación de un plan contra el crimen organizado. ¿Cómo nos fue con eso?

— Yo diría que uno de los temas centrales que podemos exhibir como condición favorable en la región es la baja en las acciones de violencia rural. Eso tiene que ver con dos cuestiones muy importantes.

Primero, por primera vez tenemos una política basada en la integralidad. No es solo más carabineros o más PDI; es un paquete de medidas que combina seguridad, control del orden público, mayor inversión y diálogo en los territorios.

La invitación del Presidente fue entender que esta tarea debía ser común. De ahí surgen mesas como la forestal, la de seguridad agroalimentaria y la del salmón, donde se identifican problemas y se convoca a gremios, comunidad y policías. Esta no es una tarea que haga solo el Gobierno.

¿Podemos decir que el crimen organizado está derrotado en La Araucanía?

— Hemos visto una baja clara en las acciones de violencia. Hace unos días, lamentablemente, tuvimos un hecho complejo con la quema de cuatro maquinarias. Nos solidarizamos con la víctima y ya coordinamos apoyo en su calidad de afectado.

Ahora, respecto de si está derrotado, no podemos cantar victoria. Aunque hemos rebajado en torno a un 80% la violencia rural —pasando de cerca de mil hechos en 2021 a poco más de 250 en 2025— eso no significa que el problema esté resuelto. Vamos a trabajar hasta el último día, y el próximo gobierno tendrá la misma responsabilidad.

Hubo un momento en que desde la Delegación se comenzó a hablar derechamente de “terrorismo” y luego volvió el concepto de “violencia rural”. ¿Por qué esa dualidad?

— Cuando corresponde, hablamos de terrorismo. No tenemos ningún eufemismo en eso. Hay acciones que efectivamente son terroristas.

Lo que ocurre es que existe una diferencia entre la consideración política o comunicacional y la calificación jurídica. Antes y después de la nueva ley, hay elementos técnicos que deben verificarse para que un hecho sea perseguido como delito terrorista. No todo acto violento puede encuadrarse automáticamente en esa categoría.

Estuvimos cuatro años con Estado de Excepción Constitucional. ¿Cuál es el balance?

— El primer indicador es la reducción del 80% en la violencia rural. Pasamos de cerca de mil hechos a alrededor de 250.

El segundo tiene que ver con la pobreza multidimensional. La política pública del Gobierno se basó en una mirada integral: seguridad, inversión, diálogo e inclusión. Hoy la región pasó del lugar 14 al 6 en pobreza multidimensional. Desde nuestra perspectiva, esos son indicadores relevantes del período.

¿Usted considera que debería continuarse con el Estado de Excepción?

— La decisión la va a tomar, obviamente, el nuevo gobierno. Ahora, más allá de continuar o no con el Estado de Excepción, yo creo que hay que continuar, desde mi visión, con esta política pública que ha dado resultado.

En 2022, Boric se comprometió con la ejecución de 1.548 km de conservación y mejoramiento de caminos. ¿Se cumplió?

— Cumplimos un 120% la promesa que hizo el presidente.

En kilómetros son como 1.700 y algo, no tengo el dato más preciso, pero sí, se cumplió con la promesa.

¿Y cuántos nuevos arranques de APR se llevaron a cabo?

— Tenemos cerca de 3.000 nuevos arranques. Y quiero precisar algo que me parece interesante. Hace unos días veía una declaración de un parlamentario de esta región, que fue miembro de Obras Públicas en el gobierno del presidente Piñera, y decía que este gobierno había sido indolente con los temas de agua potable rural.

Yo quiero recordar que el gobierno del presidente Piñera, en sus 4 años, inició 30 obras de mejoramiento o nuevas obras de agua potable: 26 en Cautín y solo cuatro en Malleco. Nosotros avanzamos con 85.

Estamos intentando hacer una relación desde el año 2020 en adelante, porque sabemos que en pandemia los números estaban completamente difusos, pero esta región debiera medirse en la década. Nosotros hicimos nuestro aporte en estos cuatro años.

Se criticó mucho al Seremi del MOP, Patricio Poza. ¿Cuál es su evaluación? ¿Cual es el balance del gabinete?

— El resultado hoy día está a la vista. El seremi Poza pudo haber hecho más, se pudo haber hecho más, pero el resultado está ahí.

En 2022 tuvimos una inversión cercana a los 190 mil millones de pesos en Obras Públicas y estamos cerrando con 260 mil millones. Esto es gracias al Plan Buen Vivir.

Cuando llegamos no teníamos cartera. No solo desarrollamos más iniciativas, sino que estamos dejando al próximo gobierno una cartera muy importante en caminos y particularmente en agua potable rural. Desde nuestra visión, la tarea del MOP está hecha y hecha de buena manera.

Respecto al resto del gabinete, malamente yo podría mostrar buenos resultados y no reconocer el trabajo de los seremis. ¿Que nos faltó? Seguramente en lo comunicacional y en tener una relación más estrecha con las personas. Pero hoy podemos mostrar con satisfacción que nos fue bien en todos los ámbitos que uno analiza.

¿Cómo ha impactado el “Plan Ercilla” y la inversión pública en el empleo y la economía local?

— Yo creo que aquí hay una cuestión que hay que abordar desde la perspectiva, yo insisto de nuevo, desde la integralidad. Cuando uno analiza la cantidad de personas ocupadas que había el año 2021 en esta región versus la cantidad de personas ocupadas que hay el año 2025, en el mismo trimestre móvil noviembre-enero, ¿sabe cuántos puestos de trabajo se han creado en estos cuatro años? 60.000 puestos de trabajo.

¿Qué pasa con la informalidad laboral?

— Efectivamente somos de las regiones que tienen el mayor porcentaje de informalidad en Chile, pero quiero recordar que tenemos la mayor dispersión en el mundo rural. Hay una cantidad muy importante de familias que viven de la pequeña agricultura familiar campesina, y en ese contexto tienen una condición de informalidad porque son trabajadores por cuenta propia o familiares no remunerados.

Ahora quiero decirle que inclusive en eso nosotros avanzamos, ¿sabe dónde han aumentado los empleos informales? Lamentablemente han aumentado en el trabajo privado, en la empresa privada. Por tanto, yo digo que esto hay que hacerlo entre todos.

Respecto de Ercilla, ¿se cumplió el plan?

— Los antecedentes que nosotros tenemos es que hemos cumplido a cabalidad con el Plan Ercilla. Que hay temas pendientes, hay temas pendientes, no solo con Ercilla, sino con Malleco y con Cautín, porque hay que entender que una cosa es la tarea y otra cosa es el objetivo.

El objetivo está claro. Se definió un listado de iniciativas, a mí mismo me correspondió, en conjunto con el Plan Buen Vivir y desde el MOP, colaborar en una mirada estratégica de inversión. Definimos acciones en condición de ser ejecutadas, otras en diseño y otras en idea. El Estado no puede financiar ideas, pero todos los recursos que pudimos llevar hasta Ercilla y Malleco están ahí y están a la vista.

¿Cuáles son los “temas pendientes” del gobierno?

— Le voy a pedir algo especial: que usted mismo analice los antecedentes. Si nos quedamos con el porcentaje, hoy estamos con un porcentaje mayor de desocupación que al término del gobierno del presidente Piñera. Pero si analiza la fuerza laboral, se va a dar cuenta de que hemos crecido en empleo en cerca de 60.000 nuevos puestos de trabajo.

Una cosa es el 5% de una fuerza de trabajo de 370.000 personas y otra distinta es un 7,2% de una fuerza laboral que se acerca a las 460.000 personas. Ahí están los 60 mil nuevos empleos.

Nuestro desafío sigue siendo aumentar el empleo y el empleo formal. Pero si usted analiza dato a dato, donde ha crecido el empleo informal, lamentablemente, es en el empleo privado.

Otra promesa que quedó pendiente fue el Mercado Municipal de Temuco. ¿Qué pasó?

— Lamentablemente el mercado vivió una situación compleja desde el punto de vista de la empresa que se lo adjudicó. Los recursos del gobierno estuvieron disponibles. Se llamó a licitación con un certificado de disponibilidad presupuestaria emitido por este gobierno.

En el camino la empresa tuvo problemas económicos, quebró, y volvimos a tener una situación de déficit. Lo que puedo decir es que eso no es responsabilidad del gobierno. Lo que ocurrió fue que una empresa constructora no fue capaz de solventar la oferta que hizo a la Municipalidad de Temuco y al Estado. No faltó compromiso desde el Gobierno para poner los recursos.

La oposición acusa que el Gobierno le mintió al pueblo mapuche y que eso explica el resultado electoral en esos territorios. ¿Por qué se instala esa crítica? ¿Qué avances hubo en restitución de tierras?

— Yo soy de los que creen que es importante terminar con las consignas de campaña. Finalmente aquí ganó, en esta región y en el país, el hoy presidente electo José Antonio y la derecha. Terminemos con las consignas.

Lo que le puedo decir es que el mejoramiento en la calidad de vida de las personas del mundo mapuche, así como del mundo campesino, fue extraordinario en esta región. Pasamos del lugar número 14 al lugar número 6 en pobreza multidimensional. Y si usted piensa dónde están las mayores falencias, no están en Temuco urbano ni en Villarrica o Pucón, están en el campo.

Además, entregamos más de 200 aplicabilidades a comunidades y tuvimos una cantidad de compras de predios altísima comparado con el gobierno del presidente Piñera. Conseguimos como nunca un acuerdo transversal con la Comisión de Paz y Entendimiento. Entonces, yo pregunto: ¿quiénes son los que le fallaron a las comunidades?

Sin embargo, las comunidades señalan que las mesas de diálogo eran extensas y no siempre se traducían en soluciones concretas… ¿qué puede decir al respecto?

— En esta delegación se articulaban los trabajos de las mesas. Lo que hubo fue una propuesta que, desde mi perspectiva, tenía una condición favorable porque traía a tiempo real la oportunidad de resolver de una vez por todas el tema de las tierras.

Las comunidades pensaron algo distinto. Lamentablemente la discusión se dio en un periodo álgido desde el punto de vista electoral y eso quedó postergado. El próximo gobierno tendrá que verificar si continúa o no con aquello. Pero en general, lo que puedo decir es que las condiciones de vida de las comunidades mapuche y del campo de la región mejoraron enormemente.

En educación, considerando brechas históricas, ausentismo postpandemia y problemas de infraestructura, ¿bajo qué concepto puede afirmarse que la educación mejoró?

— En estos cuatro años hicimos cosas bien interesantes en educación, recordando que veníamos saliendo de una pandemia. Incrementamos de manera muy importante la recuperación de matrículas, lo que implica que niños, niñas y adolescentes permanecieron más tiempo en las salas de clase.

Siempre se critica el tema de los servicios locales de educación, pero yo invito a mirar los resultados en PAES y en el SIMCE de cuarto básico. ¿Por qué cuarto básico? Porque esos niños estuvieron los cuatro años con clases presenciales, y el SIMCE subió muchísimo. Esos niños mejoraron su condición.

Además hicimos inversión en conservación de establecimientos y construimos, entre otros, el Liceo Jorge Teillier de Lautaro. Sigo pensando que hay mucho por hacer, pero hicimos una buena pega en educación. Entregamos mucho mejor que como asumimos.

En salud, pese a Copago Cero, ampliación del GES y nuevos hospitales, la región mantiene extensas listas de espera. ¿Cómo se explica esa brecha?

— Sí, la realidad todavía no logra bajarse, es una realidad. Lo que pasa es que desde mi perspectiva hay un error en cómo se analiza. Un mejor diagnóstico va a incrementar el número en lista de espera quirúrgica. El tema no es el número estimado, el tema es la estadía, la cantidad de días promedio que pasan las personas esperando. Y en esta región tenemos un ejemplo extraordinario que es Malleco, donde estamos muy por debajo del promedio nacional.

Si tenemos una mejor atención de salud y un mejor diagnóstico, vamos a generar más personas que requerirán otro servicio adicional. Por tanto, la elaboración del hospital de Villarrica, de Lonquimay, de Curacautín en estos últimos días y de Angol generan una mejor condición. Hemos mejorado también en los tiempos de espera.

Si uno mira solo el número, es lo mismo que mirar el porcentaje de personas desocupadas. Yo invito a hacer ese doble estudio más profundo.

¿Cuáles son los desafíos que quedan para el gobierno entrante?

— Voy a insistir en la integralidad, que es clave.

Nosotros logramos rebajar de manera sustancial la pobreza multidimensional. Reducimos un 11% la pobreza en esta región en estos cuatro años. Eso significa que, sobre una base de un millón de habitantes, 110.000 personas salieron de la condición de pobreza.

El desafío es transformar esa condición en mejores oportunidades de ingreso. Aprovechar lo que avanzamos en oportunidad y desde ahí saltar también a mejores ingresos.

¿Qué es lo que más satisfacción le ha dado como Delegado Presidencial?

— Estamos llenos de cuestiones que uno hizo y que nunca se supieron, porque una parte importante del trabajo es silencioso. Hace dos o tres días estuvo acá una familia que vino a agradecer por haber puesto todo nuestro esfuerzo para comprar un medicamento de altísimo costo para salvar la vida de una niña.

Esas son las grandes satisfacciones. A mí me entregaron una cuota de poder y el poder es poder, y yo puse a disposición todo lo que sabía y el mayor esfuerzo para que pasaran ciertas cosas en La Araucanía.

Los números son muy buenos, entregamos la región por lejos mucho mejor que como la recibimos, pero hay cuestiones que están instaladas en el corazón. Y eso para mí es impagable.

Respecto a la ruptura en el traspaso de mando entre José Kast y Gabriel Boric, ¿cómo ha sido la relación con su sucesor?

— Tengo una muy buena opinión de Francisco Ljubetic. Hemos tenido dos reuniones muy efectivas porque él nos planteó áreas que le interesaba conocer y nosotros entregamos información no solo numérica, sino también cualitativa.

Lo que todos queremos es que a la economía le vaya bien. Tengo la mejor opinión de Francisco Ljubetic y espero que sigamos conversando, porque hay algunas cuestiones pendientes que él nos pidió revisar y yo sigo estando disponible para ello.

¿Qué consejo le daría a la nueva administración?

— Uno no es nadie para dar consejo, pero recuerdo algo que me dijo el Presidente cuando asumí: “delegado, usted me representa la región de La Araucanía, pero también representa la región ante este presidente y ante los ministros”.

Desde mi visión, para que nos vaya bien como región, se debe equilibrar el mandato nacional con la demanda regional. Si eso se equilibra, nos va a ir bien.

Ojalá tengamos la posibilidad de seguir conversando por el bien de La Araucanía.

¿Algún mensaje final a los habitantes de la región?

— Me siento orgulloso de haber recibido el mandato de coordinar la inversión pública en la región. Pero más orgulloso porque estoy convencido de que lo que hicimos no fue solo un trabajo del gobierno, fue el trabajo de la región.

Cuando disminuimos a cero los atentados vinculados a “Cosecha Segura”, cuando tenemos cerca de un 20% menos de incendios y casi un 70% menos de hectáreas afectadas, eso lo hacemos entre todos.

Veo con desazón cuando algunos mantienen la consigna de que este gobierno lo hizo todo mal, porque lo que hicimos bien no es solo tarea del gobierno, es tarea de todos los habitantes. Pasamos de 504.000 pernoctaciones a 1.170.000. Los números son muy buenos. La invitación es que entre todos veamos qué funcionó y a partir de eso podamos proyectarlo.

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