Retiros de fondos, efectos económicos y sistema de AFPs: ¿Cuál es el problema de fondo?

Claudio Nuñez

“Durante años, el fruto de los fondos de pensiones no lo gozaron los pensionados. Estos fondos han operado como fuente de financiamiento para los grandes grupos económicos. Ese es, precisamente, el pecado original de las AFP: han obtenido grandes beneficios, pero han compartido poco y nada de esos frutos con sus cotizantes, que reciben pensiones de miseria”.

Escribe: Francisco Huenchumilla Jaramillo, senador.

Los retiros de los fondos de pensiones fueron la única alternativa para miles de personas, cuando en medio de una pandemia y una crisis económica, el gobierno no reaccionaba. Se ha repetido tanto que los ahorros son de los cotizantes –en el carácter individual del ahorro–, que resultó casi inevitable que pudieran acceder a ellos. Es una muestra más de lo que hemos dicho tantas veces: el modelo de las AFP no funcionó, perdió toda legitimidad social y su lógica individual es contraria a los principios de la seguridad social. El eventual cuarto retiro vuelve a poner en el centro esta discusión. Sopesar sus efectos económicos y el beneficio que trae a las familias no nos puede hacer olvidar el fondo: es necesario cambiar nuestro sistema de pensiones.

Mucho se ha discutido esta semana sobre los efectos financieros de los retiros. Hablemos de algunos, de manera muy puntual. Los tres retiros que llevamos, junto con la entrega de los IFE, el inicio de la recuperación económica y el consecuente aumento del gasto privado, han generado un fuerte aumento de la demanda interna. Hoy, con más dinero en sus bolsillos, los consumidores son más propensos a gastar. Ello, sumado a los rezagos productivos o de importación, que condicionan la oferta de productos disponibles, ha redundado en el aumento de los precios.

La inflación de este año superará por bastante el rango meta del Banco Central, de máximo un 4% anual, para situarse en un 5,7% en este 2021. Este indicador cuantifica la evolución real de los precios a pagar por las personas para adquirir productos, bienes y servicios, y está reflejando las alzas que los consumidores ya vienen sintiendo en sus bolsillos. Los sectores más afectados son transportes, y alimentos y bebidas no alcohólicas, aspectos especialmente sensibles para los sectores menos favorecidos de la sociedad.

Un posible cuarto retiro de fondos de pensiones, junto a otros aspectos políticos, es uno de los factores que deprecia el peso chileno frente al dólar. ¿Cómo afecta la depreciación al ciudadano de a pie? Recordemos que nuestro mercado interno de consumo se basa en gran medida en productos importados –electrónica, maquinaria o vehículos–, que se adquieren en dólares. Un peso depreciado es igual a un dólar más caro; al final del día, estos productos tendrán un mayor precio.

Por lo tanto, son efectos a considerar en la discusión del cuarto retiro. Hay que tener a la vista, además, el beneficio que han traído a la economía familiar de cientos de personas. En general, las familias chilenas pudieron soportar la crisis, reinventarse o tomar un nuevo impulso gracias a estos fondos. Nos corresponderá en el debate parlamentario sopesar ambos elementos.

Durante años, el fruto de los fondos de pensiones no lo gozaron los pensionados. Estos fondos han operado como fuente de financiamiento para los grandes grupos económicos. Ese es, precisamente, el pecado original de las AFP: han obtenido grandes beneficios, pero han compartido poco y nada de esos frutos con sus cotizantes, que reciben pensiones de miseria.

En ese sentido, pienso que el relato individualista de los fondos, junto con la deslegitimación que afecta a las AFP, es lo que valida frente a la opinión pública los retiros de fondos de pensiones, e incluso, la apuesta de algunos por el retiro del 100%. Aquello, junto con el beneficio doméstico de contar con los fondos, ha sido más relevante que el efecto de estas medidas sobre el panorama económico o sobre el futuro de las propias pensiones.

Por lo tanto, la discusión está lejos de terminar luego de la tramitación del cuarto retiro, porque el modelo de las AFP está totalmente agotado. Por lo mismo presentamos hace un año, una reforma constitucional para cambiar el sistema de seguridad social, en favor de un sistema mixto: con una pensión universal que garantice una vida digna, como piso, un pilar de seguro social y, finalmente, un pilar de ahorro individual, para quien quiera y pueda. Una verdadera seguridad social debe, además, eliminar la lógica del lucro del actual sistema, que gasta el ahorro de los trabajadores en retiro de utilidades y anuncios publicitarios. Enfrentar el fondo de este problema, la decadencia de las AFP, es la única salida para que la demanda por futuros retiros decaiga.

Lamentablemente, dudo que la propuesta del gobierno, pospuesta para “después del 18” se haga realmente cargo del problema.

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