Publicado por: Tiempo 21 | jueves 23 de abril de 2026 | Publicado a las: 17:08
Más de 2.300 estudiantes y funcionarios del Liceo Pablo Neruda participaron en el primer simulacro de seguridad del año 2026, instancia que tuvo como escenario una fuga de gas y que permitió poner a prueba los protocolos de evacuación del establecimiento.

El ejercicio se desarrolló en el marco del Plan Integral de Seguridad Escolar (PISE), que contempla distintas simulaciones a lo largo del año, incluyendo incendios, terremotos y otras situaciones de riesgo que requieren una respuesta coordinada de toda la comunidad educativa.
La alarma, marcada por un timbre intermitente, activó el procedimiento en salas, pasillos y patios del recinto. El escenario simulado situó el foco de la emergencia en el sector posterior de los camarines, donde se encuentra la bombona de gas, lo que obligó a modificar rutas habituales de evacuación.
Durante el ejercicio, cada estudiante cumplió un rol específico, desde abrir puertas y ventanas para facilitar la ventilación, hasta organizar filas y evacuar de forma ordenada hacia zonas seguras previamente definidas. Además, se implementaron coordinadores de asistencia al interior de las salas, encargados de acompañar a personas embarazadas, en situación de discapacidad o con necesidades diversas.
El protocolo también contempló medidas como la habilitación de puntos de atención física y emocional con apoyo de TENS y profesionales PIE, así como la inhabilitación del ascensor por motivos de seguridad.
Uno de los aspectos más destacados fue el rol de los brigadistas de emergencia, estudiantes de primero a cuarto medio capacitados para actuar en situaciones críticas. Según explicó la prevencionista de riesgos del establecimiento, Jocelyn Burgos, “los estudiantes brigadistas apoyan en mantener el orden, guiar a sus compañeros, prevenir situaciones de riesgo y colaborar activamente con los docentes. A partir del trabajo con los propios estudiantes, surgió la necesidad de ampliar los roles: hoy contamos con coordinadores de asistencia, que son estudiantes que de manera voluntaria acompañan y resguardan durante la evacuación a personas embarazadas, personas en situación de discapacidad y estudiantes con necesidades diversas, una función que antes era asumida solo por funcionarios”.
La especialista destacó además el impacto formativo de esta experiencia, señalando que “no solo fortalece la respuesta ante emergencias, sino que también promueve una cultura preventiva dentro de la comunidad educativa, donde los propios estudiantes se convierten en agentes activos de cuidado y seguridad».

Desde la dirección del establecimiento, el balance también fue positivo. El director Marco Correa Martínez valoró la coordinación alcanzada, destacando que la forma de actuar “no es solo un logro logístico, sino que es la expresión del compromiso institucional con la vida, la seguridad y el bienestar de toda la comunidad educativa. Esto implica fortalecer una cultura de autocuidado, la confianza de que los protocolos son herramientas valiosas, y una responsabilidad ética como garante de un entorno seguro, consolidando al Liceo como un espacio donde el aprendizaje ocurre bajo estándares de protección profesional, fortaleciendo la confianza de las familias en la institución”.
Este simulacro es el primero de una serie de ejercicios que el establecimiento realizará durante el año escolar, en el marco del PISE, reforzando la preparación de la comunidad frente a distintos escenarios de emergencia.