Publicado por: Tiempo 21 | viernes 24 de abril de 2026 | Publicado a las: 11:21
El presidente José Kast admitió haber cometido un error tras la controversia generada por el almuerzo que sostuvo con excompañeros de universidad en el Palacio de La Moneda, actividad que generó cuestionamientos por el uso de dependencias públicas.
Durante su participación en el Seminario Internacional del Consejo para la Transparencia, el Mandatario reconoció directamente la equivocación, señalando: “Uno también puede cometer errores por desconocimiento. Está claro que yo cometí un error por desconocimiento, y no se va a volver a repetir”.
En la misma instancia, el jefe de Estado buscó cerrar la polémica con un tono más distendido, agregando: “Así que no se preocupen, nadie se puede sentir ahora invitado a almorzar salvo que sea un acto oficial”, lo que incluso provocó risas entre los asistentes.
Kast también abordó el sentido de las críticas y los mecanismos de control, enfatizando que los errores deben ser corregidos. “Para eso es la corrección”, sostuvo, añadiendo que “para eso, en el fondo, uno acoge también y agradece las fiscalizaciones. Si uno siempre actúa de la base de que una fiscalización es para mejorar algo que no estaba funcionando bien”.
En esa línea, el Presidente reforzó el rol de la transparencia en el ejercicio del cargo, afirmando que no se trata solo de un principio deseable, sino de una obligación. “Cada día debemos esforzarnos cada uno de nosotros, nadie es perfecto”, indicó.
Asimismo, insistió en la necesidad de avanzar en estándares más exigentes en la función pública: “Todos tenemos que ir mejorando la transparencia y el dar a conocer los actos públicos, y tenemos que utilizar esto en el buen sentido”.
Finalmente, el Mandatario señaló que este enfoque también ha sido transmitido al interior del Gobierno. “Le hemos pedido incluso a todos los auditores internos que se activen más aún”, aseveró.
Las declaraciones se dan en medio de cuestionamientos por el uso de La Moneda para una actividad de carácter privado, situación que abrió un debate sobre los límites entre lo público y lo personal en el ejercicio de la Presidencia.