Editorial: Humedales sin protección

Claudio Nuñez
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Bastó solo mirar con atención en algunas de nuestras comunas que sufrían la irrupción de empresas constructoras que sin completar la documentación necesaria, intervenían estos espacios –con una rica diversidad natural- para iniciar obras de complejos habitacionales de alto vuelo comercial.

Vecinos y miembros de la comunidad mapuche Juan Quintrileo, vecinos al humedal Pumalal, en la comuna de Lautaro, denunciaron el grave daño ambiental generado por una empresa constructora, que a fines de marzo comenzó a operar en el santuario natural y que a la fecha, aseguran los vecinos, ha destruido parte del humedal.

Cuando que parecía que estábamos en presencia de una situación determinada, y gracias a la actuación de particulares y organizaciones culturales y ambientales, nos dimos cuenta que nuevamente estábamos en presencia de una acción motivada por el interés comercial por la alta plusvaslía que significa la construcción de complejos residenciales de alta plusvalía, sin límite y respeto por la urgente y necesaria observancia necesidad de conservación  valiosos humedales de nuestra región.

Porque bastó solo mirar con atención en algunas de nuestras comunas que sufrían la irrupción de empresas constructoras que sin completar la documentación necesaria, intervenían estos espacios –con una rica diversidad natural- para iniciar obras de complejos habitacionales de alto vuelo comercial.

Así quedó plasmado cuando las denuncias apuntaban al el sector Vegas de Chivilcán de Temuco y en comunas como Pucón, Saavedra y Renaico, se han detectado trabajos viales sobre sitios ceremoniales mapuche y que afectan directamente a humedales, cementerios y mallines, por lo que se pide la paralización inmediata de cualquier intervención, pública o privada. Los datos fueron proporcionados por un consejero regional y una abogada defensora de una comunidad sorprendida por la destrucción de estos valiosos sitios.

Yasna Millalen, integrante de la comunidad Juan Quintrileo de Lautaro –para citar una denuncia- acusó que “se taló aproximadamente dos hectáreas de bosque nativo, por la empresa constructora Llaima y el dueño del lugar”. La representante de los vecinos del sector reconoció que se trata de un predio privado, pero advirtió que “no tenían un plan de manejo que acreditara la intervención”, por lo que con los vecinos “nos organizamos para proteger el humedal”.

Manuela Royo, abogada representante de la comunidad vecina al humedal, y miembro de Movimiento de Defensa por el Acceso al Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente (Modatima), calificó como “sumamente grave” el hecho denunciado, y detalló que “a fines del mes de marzo (los vecinos) se percataron del ingreso de distintas maquinarias al interior del humedal Pumalal. Estas maquinarias, pertenecientes a la constructora Llaima Araucanía Spa, ingresaron al humedal y, sin existir un plan de manejo ni autorización previa destruyeron dos hectáreas de bosque nativo”, lo que motivó la presentación del Recurso de Protección, considerando que los humedales, por definición, “son santuarios naturales”.

Otro caso:  Tribunal Ambiental de Valdivia escuchó los alegatos en la reclamación interpuesta por la I. Municipalidad de Pucón, la Unión Comunal de Juntas de Vecinos y un grupo de habitantes de esa comuna, en contra de la resolución de la Comisión de Evaluación Ambiental (COEVA) de La Araucanía, que rechazó la solicitud de invalidación presentada contra la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) del proyecto  “Hermoseamiento del Borde Lago Villarrica, La Poza”, del titular Lago Villarrica SpA.

Según los reclamantes, el sector de La Poza, donde se emplazará el proyecto, es una zona de fragilidad altamente intervenida, pese a lo cual ha logrado mantener un humedal ribereño con diferentes especies de flora y fauna. Los reclamantes sostuvieron que la evaluación ambiental no identificó correctamente los impactos que la intervención tendrá en dicho humedal y aseguró que el proyecto debió ser evaluado a través de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y no de una Declaración.

Para Miguel Escalona y Félix Rojo investigadores del Observatorio de Dinámicas del Sur (Odisur). Universidad Católica de Temuco, Al parecer, la tierra del Wallmapu continúa siendo un bien preciado que es necesario adquirir, controlar y transformar a través de acciones similares a los subterfugios que se utilizaron para arrebatar la tierra hace más de ciento cincuenta años, y que originaron el conflicto histórico entre el Estado y el pueblo mapuche. Quienes habitan actualmente estas tierras, coincidentemente, son las actuales generaciones de aquellas a quienes el Estado condenó a vivir en un par de hectáreas.

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Un estado plurinacional

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