Delivery Mortal

Claudio Nuñez
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“Independiente de las especulaciones que tienen contaminada a toda la audiencia nacional a través de sendos programas mañaneros de la televisión chilena, programas radiales, de YouTube y de cuanto medio existe, generaron un ambiente complejo que originó una vez más, la presión suficiente, para buscar una “verdad” a través de los medios de comunicación social, sin importar el sistema creado para tales efectos, los tribunales de justicia y las instituciones coadyuvantes para su administración”.

Escribe: Jorge A. Aguirre Hrepic, Profesor de Estado, Consultor en Inseguridad, Criminalista-Criminólogo.

El paso del tiempo provoca cambios en todo, de eso ya no hay duda alguna, aunque las trasformaciones pueden ser para bien, para mal o lisa y llanamente insospechadas.

En este mismo sentido, los cambios pueden ser programados o asumidos ante acontecimientos evolutivos, conforme a las consecuencias de los hechos, que acontecen a cada segundo, en el mundo entero.

La primera certeza humana es el nacimiento, en tanto que la segunda y última, su muerte, independiente de la causa que la generó.

En el desarrollo humano en sociedad, existen funciones básicas, que los estamentos militares y empresariales, catalogan y priorizan conforme a las necesidades de cada organización.

En esta cadena de actividades, que deben estar entrelazadas como eslabones y ser muy firmes, -por cierto-, está la función “logística”, es decir aportar bienes, servicios, recursos de todo tipo e información sobre estos, al consumidor final, sin importar su origen, solo basta el direccionamiento. 

Esta actividad logística se materializa a través de “Reparto o entrega” del insumo encargado, conocido mundialmente como “DELIVERY” (inglés) y que, en la actualidad, se ha transformado en una función u oficio de moda, constituyéndose en el eslabón vital desde la producción de cualquier elemento hasta el potencial cliente.

Obviamente hay diferentes criterios para el reparto o entrega de cualquier insumo, correspondiendo al diseño, planeamiento, implementación, mejoras en los flujogramas asociados a la entrega, movilización, restricciones de tiempo, costos y por supuesto, el conocimiento, que es lo que generalmente falta en esta función que solo responde y a veces, de la entrega. Generalmente endosan la responsabilidad al productor, sobre el producto. Es decir, se encojen de hombros y alegan ignorancia o relajan su propia participación.

Por lo tanto, queda claro que, aunque se haya producido un cambio en las tecnologías, no siempre se puede verificar la trazabilidad del producto, lo que es dañino para cualquier organización.

En este orden de ideas, independiente de la complejidad, hay productores que no les interesa la fidelización del cliente, los tiempos de reparto o entrega, las condiciones del servicio, las interacciones humanas y menos los estudios de mercado. Les da lo mismo.

Esto ocurre en Chile, con la investigación de la muerte, donde un largo historial de casos, durante los últimos años, hace gala de tal afirmación.

Basta recordar solo algunos, Casos Jorge Matute, Héctor Guerrero, Erica Hagan, Viviana Haeger, entre otros.

Hoy, estamos en presencia del caso conocido como “Tomasito”, tratándose del menor Tomás Bravo Gutiérrez, fallecido en extrañas circunstancias cerca de su domicilio en Caripilún, Región del Biobío.

La muerte de cualquier persona es lamentable y afecta especialmente a sus seres queridos, aunque a veces, son estos seres queridos, amigos, conocidos y no los enemigos de alguien, quienes alteran la vida terrenal de un ser humano.

Pero qué enemigos puede tener un niño de tres años y seis meses, que vive en el campo, que recorre el sector, conoce a su temprana edad de animales mayores y menores, que no es “avispado” para vivir en una ciudad, pero si para ubicarse en el campo.

Independiente de las especulaciones que tienen contaminada a toda la audiencia nacional a través de sendos programas mañaneros de la televisión chilena, programas radiales, de YouTube y de cuanto medio existe, generaron un ambiente complejo que originó una vez más, la presión suficiente, para buscar una “verdad” a través de los medios de comunicación social, sin importar el sistema creado para tales efectos, los tribunales de justicia y las instituciones coadyuvantes para su administración.

Solo para efectos de recordar, Tomas, conocido como Tomasito o Tommy, se extravió el día 17 de febrero de 2021 en horas de la tarde, después de un partido de fútbol televisado, donde salió de su casa con un tío abuelo a buscar unos animales para su encierro, perdiéndose de manera extraña a lo menos e ilógica a la vez, conforme a una actividad que había hecho varias veces, con anterioridad.

Los detalles, que son parte de la causa, son muy confusos, pero como ha sido tradicional, la búsqueda empieza como una presunta desgracia, donde nadie piensa en el desenlace fatal.

De inmediato, cual delivery, llegaron dotaciones, no pocas de empleados públicos y voluntarios para realizar la búsqueda del menor, -todos con buenas intenciones-, sin saber que posiblemente estaban alterando el o los Sitios del Suceso, solo con su caminar o remover vegetación.

Durante nueve días, vehículos, especialistas de todo tipo y condición, recursos tecnológicos de última generación, avezados rastreadores, místicos chamanes y tarotistas, miraron y no vieron nada, escucharon y no oyeron nada, llegando al 26 de febrero, cuando como por arte de magia, apareció el menor Tomasito.

De ahí en más, cuando el tiempo se tiene que detener, para investigar la muerte, inexplicablemente se aceleraron los procesos, enigmas y conflictos profesionales, sin importar este menor, cuyo cuerpo, debía entregar la información criminalística, para determinar la causa verdadera de su deceso, sea natural, accidental o atribuida a terceros.

Una vez más, tal como en otros casos, la estupidez humana se apoderó del “sistema”, y la ciencia, quedó relegada a un segundo plano.

La sobrexposición se adueñó del gran sitio del suceso, evitando el trabajo serio y permitió la cantidad de bochornos que se avecinaban hasta llegar a la audiencia de control de detención y formalización de un imputado, donde los especialistas en homicidios decían una cosa y los especialistas en investigación científica de la muerte otra. De la Fiscalía, sin comentarios, siendo ellos los que deben dirigir la investigación y ejecutar la persecución penal.

El protocolo de autopsia, decía causa de muerte “no determinada”.

Algo irrisorio en estos tiempos, toda vez que si databa la fecha de la muerte. Alrededor de 4 días de la fecha de su desaparición. Inexplicable a todas luces.

Pasa el tiempo, nuevos delivery de la investigación hacen reparto a domicilio, para indagar y formular nuevas hipótesis, seguidas de cerca por los mediáticos canales de televisión, y todos aportando a generar más presión indebida.

Luego, surgen las querellas, participación de otros organismos y fundaciones, pero sigue ganando la defensoría penal pública, por goleada y sin mucho esfuerzo.

Cambio en el equipo de Fiscales, nuevos jugadores a la cancha, las razones deberían haberse previsto antes, con la propia inhabilitación del fiscal original, por motivos éticos reales.

Cambian los peritos, se perdieron las confianzas con los primeros, y todo de nuevo, continúan con otras autopsias y esta vez, el resultado, -eureka-, Tomas falleció por “Hipotermia, deshidratación e inanición”, es decir por frío, falta de agua y de comida.

Se ignora cuál fue el último alimento consumido por Tomasito, pero según trascendido no había alimento alguno en su estómago, incluso cierta cantidad de alcohol en su sangre. La primera pregunta ¿cómo no se dieron cuenta de esto en la primera autopsia?

Porque a la hora que se perdió no hay registro de alimentos y si hay alcohol, sin duda en el juicio se sabrá.

Segunda pregunta, ¿tenía lesiones visibles el menor y de qué origen?

Tercera pregunta, ¿Cómo estaba su ropa, la tenía puesta?

Cuarta pregunta, ¿Qué pasa con su calzado, donde estaba?, ¿a qué distancia?

En fin, la cantidad de preguntas e incógnitas es enorme, conforme a las incongruencias más que visibles, a los recorridos, horarios, distancias, entorno, hábitos, habitabilidad, rutina diaria del menor, relación con sus adultos familiares y amigos de la familia. Etc.

Que pasó con los testimonios de familiares y testigos, seguro son candidatos al polígrafo (detector de mentiras). Aunque en Chile no se use para estos efectos.

Asimismo, como es tradicional, aparecieron testigos claves, pericias claves, palabras claves, es decir nuevos delivery, que todo lo saben, pero que no se demuestra adecuadamente.

Seguidamente, aparece la teoría del secuestro, todo sirve a estas alturas, sin importar el móvil, ganancias y pérdidas verdaderas en este hecho.

¿Cuál es el perfil de esta victima ideal, menor de edad, cual es el perfil de cada uno de sus parientes (padres, abuelos, tíos, tío abuelo)?

Hay que considerar, que en pocos hechos de esta naturaleza se había realizado un amplio despliegue, sin límites de recursos para buscar al menor. Esto nos lleva a reflexionar que es mejor, pocos, pero buenos. Ordenados y sistematizados y bajo un solo mando. Téngase presente.

La presunta desgracia, por su nombre, es potencial para los efectos de atribuirse algo que puede haber ocurrido con alguien perdido, pero nunca se debe descartar nada y se debe actuar, pensando en el peor desenlace. Como ocurrió aquí. 

Nada justifica los detalles de lo ocurrido, sin embargo, esto se debe corregir, solucionando el caso, descubriendo lo ocurrido realmente, a todo evento, ya que los indicios que no han sido escuchados, apuntan en otra dirección guiados por el cuerpo de Tomas, cual testigo mudo, grita por justicia, tanto pre morten como post morten. Su inocencia y sufrimiento vital, no puede ser causal de muerte, sería un mal síntoma social. Los globos azules, su color favorito y una multitudinaria despedida, son muestras de cariño inducido por la reacción social informal, pero no por la justicia humana.

Hay demasiados elementos que enlazar en la investigación y piedras por levantar, semillas por estudiar, zarzamoras por analizar, incluso canes a quien interrogar.

Por ahora, tiempo que pasa es verdad que huye y seguirán llegando “delivery” de la muerte, con productos no encargados y que no les interesa la satisfacción del mismo.

Tomas, espero que pronto puedas de verdad, descansar en paz. 

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Un Gobierno Regional debe replantearse la política de fomento productivo para La Araucanía

Tecnología y seguridad ciudadana

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