Adaptación o resistencia a los cambios

Claudio Nuñez

“…hasta los cambios generados por revoluciones, que indiscutiblemente son drásticos más allá de la violencia que desarrollan, generan una suerte reacciones quisquillosas que rápidamente se amalgaman más allá de los intereses personales, especialmente cuando surgen los instintos, como el de supervivencia, por ejemplo”.

Escribe: Jorge A. Aguirre Hrepic, Profesor de Estado, consultor en Inseguridad, Criminalista-Criminólogo.

La vorágine de sucesos de todo orden y naturaleza, que además están supeditados al paso del tiempo, muchas veces no son evaluados adecuadamente, fundamentalmente porque no se quiere o no se pueden visualizar los acontecimientos.

Pareciera que se trata de algo complejo o rebuscado el planteamiento, sin embargo, no lo es, ya que todo tipo de cambios en la estructura que sea, partiendo desde la más básica e íntima que es la familiar, siguiendo por las diversas organizaciones educacionales y laborales, luego las netamente sociales hasta llegar a las estructuras más rígidas, tradicionales y de máximo nivel.

Independiente de la naturaleza, siempre ha existido un temor al cambio, incluso en las organizaciones más liberales ya que precisamente sus propias tendencias e interés, generalmente son los menos flexibles, aunque no lo parezcan.

Como sea, las visiones personales o colectivas, contaminadas o no, obedecen a criterios humanos, disimiles, por cierto, pero justificables cuando hay fundamentos.

Los cambios, en su forma más simple, son la acción de modificar o transitar de un estado a otro diferente. Asimismo, consiste en sustituir o reemplazar algo que ya está por oro nuevo o modificado.

En definitiva, es la acción o el efecto de cambiar algo. Recurriéndose a los sinónimos que se pueden asociar a la palabra cambio son: reemplazo, permuta, cambalache, trueque, mudanza, transformación, variación, modificación, monedas, entre otros.

En este sentido, los cambios de lo que sea, conllevan todo tipo de reacciones, generándose niveles de resistencia, adaptación, aceptación, vulneración, intereses, y muchos más. Son parte del paso del tiempo sin restricción al que nos sometemos todos los seres vivos cuando respiramos.

Consecuente con lo anterior, cualquier cristal de aumento, -como una lupa-, nos permite aumentar el tamaño y forma de las cosas, pero significa que se pueda analizar su contenido.

Para ello hay que recurrir a otras experiencias científicas, metodologías o técnicas, ya que no es lo mismo la forma y el fondo de las cosas.

Dicho esto, de forma fácil, en la antigüedad la protección del frío del humano, se basaba en ropa de piel animal, luego paso a ser una prenda de lujo usada por hombres y mujeres, a medida que avanzó el tiempo, pasó a constituir solo una prenda femenina, y en la actualidad es impensado usar cualquier tipo de prenda de piel animal, ni siquiera sintética que incite a algo anti animal y los más osados utilizan prendas de animal print, con determinadas consecuencias.

Para cierta época, solo los hijos mayores heredaban a sus padres, existiendo la institución del mayorazgo, donde el resto de la prole, no tenía participación en prácticamente nada.

En múltiples culturas, estaban prohibidas las mezclas entre personas de diferentes tribus, clases sociales, colores de piel, etc etc.

Para que hablar del rol femenino en las sociedades, especialmente en temas como acceso al estudio básico de leer y escribir, adquirir derecho a voto en elecciones populares, obtener las capacidades jurídicas y civiles, acceder a puestos laborales de diferentes niveles hasta acceder a nivel de dirección, ingresar a las fuerzas armadas, al clero, a la policía y actividades políticas.

Qué duda cabe entonces que hay cambios necesarios, que en principio causaron escozor y ahora nadie se acuerda. Pero lo que nadie dice, es que fueron acorde a ciertos tiempos y escenarios históricos con un contexto y un fin.

Si, hasta los cambios generados por revoluciones, que indiscutiblemente son drásticos más allá de la violencia que desarrollan, generan una suerte reacciones quisquillosas que rápidamente se amalgaman más allá de los intereses personales, especialmente cuando surgen los instintos, como el de supervivencia, por ejemplo.

También hay que decirlo, algunos fuertes cambios políticos, a través del tiempo han pasado por diversos procesos y contra procesos, que los llevan a continuar en los cambios, que al igual que la materia se transforman. Así de simple.

Los cambios se han producido por los siglos de los siglos, las propias religiones y diversas sociedades y civilizaciones lo contrastan. Sin embargo, la segunda mitad del siglo XX y lo que va del siglo XXI, han sido tiempos eclécticos, muy vertiginosos-, que independiente de las miradas valóricas y subjetivas, sesgadas o focalizadas, no dejan feliz a todo el mundo.

Pero lo que más ha afectado al mundo, han sido los disimiles discursos y posturas ideológicas, que han mutado, evolucionado e involucionado, donde más allá de la doctrina, se han desvelado por confundir e imponer sus mezquinas posturas en pos de buscar cada día a un “hombre” mejor.

Nadie puede estar en desacuerdo con los principios de la revolución francesa que son, “libertad, igualdad y fraternidad”, constituyendo los derechos del hombre y del ciudadano. 

Quienes ayer pensaban de una forma han virado su navegar, enarbolando otras banderas con la finalidad de conquistar, utilizando las más diversas y variadas formas.

Es aquí, donde el espíritu de las leyes, normas y creencias han ido viajando a la velocidad de la luz, traspasando mentes y cuerpos, llegando al pensamiento colectivo e individual, que represente la mejor opción conforme a los intereses de algunos, por sobre el bien común de todos.

Es aquí donde surgen determinados abusos, actos faltos de consecuencia y que corresponden a cálculos orientados a obtener beneficios de toda índole. Lo importante es imponer ideas que puedan conducir a recibir gananciales de cualquier espectro, bajo el lema no hay que tener temor al cambio, sin especificar a qué tipo de cambio se refiere más allá de lo escrito y consensuado.

Hay cambios que van desde leves, necesarios, fuertes y gravísimos. Independiente de la categorización, son los efectos que producen, los que marcan las reacciones y resultados.

El mejor ejemplo, ocurrió hace poco en Chile, cuyos efectos fueron insospechados en la práctica. Recientemente el 28 de junio, se efectuó como en todo el mundo la denominada marcha del orgullo gay año 2022.

La sorpresa mayúscula, ocurrió en Santiago, cuando en plena marcha hizo su aparición un vehículo policial de carabineros de Chile, que aparte de sus colores reglamentarios tradicionales, llevaba los colores de la bandera gay y la inscripción “LGTBQ+”.

Las reacciones no se hicieron esperar, de inmediato surgieron comentarios de todo tipo, causando estragos a todo nivel, pocos entendían lo ocurrido, muchos de los presentes solidarizaron con esta idea, pero eso duro un tiempo breve.

La imagen que dio la vuelta al mundo, incluso molestó a los organizadores a quienes les afecto este protagonismo inentendible de una institución catalogada de tradicional, conservadora, represora, y parte de la fuerza del estado y un largo etc etc.

Solo el año 2021, los Carabineros habían sido catalogados de querer lavar su imagen con el logo institucional de múltiples colores, y este año el propio Movilh rechazó la participación de este vehículo catalogándola de “burlesca” y de que Carabineros había abandonado el resguardo policial.

A estas alturas, da lo mismo quien pidió pintar el vehículo u ordenó tal medida, que lejos de querer representar un cambio, quedó en evidencia palpable de que a quienes estuvo destinado el gesto del cambio, lo rechazaron y a quienes no les gusta en su mayoría este cambio de marketing, deberían haberse adaptado.

Ahora, no es primero ni el huevo ni la gallina, si no la opción de que el gallo, también puede poner huevos y cacarearlos, lo que solo es creído por los medios de comunicación mas no por los integrantes naturales del gallinero.

No se trata de temores a los cambios, solo a que estos deben ser pertinentes y bien hechos, de lo contario son solo medidas de maquillaje que no convencen a los pensantes, no se trata de ideología de género, ya que no se logró el efecto esperado y ahora hay que asumir estoicamente las consecuencias.

Nosotros ya no podemos decir lo que señalaban nuestros predecesores, Todo tiempo pasado fue mejor. Hoy, hay que asumir y adaptarse a los cambios, que son muchos, pero eso no significa que los males duren cien años y que haya tontos que los aguanten.

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