Publicado por: Tiempo21 | martes 27 de octubre de 2026 | Publicado a las: 08:25
Investigadores de Mass General Brigham desarrollaron ‘FAHR-Face’, un modelo entrenado con más de 40 millones de rostros que analiza pliegues faciales para evaluar la fragilidad de pacientes oncológicos y guiar tratamientos personalizados.
¿Podría una simple fotografía del rostro anticipar la evolución de una enfermedad compleja? Un equipo de científicos de la prestigiosa red de salud estadounidense Mass General Brigham ha dado un salto disruptivo en la medicina de precisión al desarrollar un conjunto de herramientas de reconocimiento facial basadas en inteligencia artificial capaces de estimar la edad biológica y predecir la supervivencia en pacientes con cáncer.
El trabajo, publicado recientemente en la revista científica Lancet Digital Health, se sustenta en el modelo FAHR-Face (Foundation Artificial Intelligence for Health Recognition), una red neuronal de gran escala entrenada con más de 40 millones de imágenes faciales para detectar biomarcadores invisibles al ojo humano.
A partir de la plataforma base, los investigadores desplegaron dos aplicaciones complementarias:
Según explicaron los autores del estudio, a medida que la población envejece, los oncólogos requieren métodos más exactos y cuantitativos para medir la fragilidad de un paciente antes de someterlo a terapias de alta intensidad, como cirugías mayores, radioterapia o quimioterapias sistémicas. No obstante, recalcaron que la tecnología está concebida como un apoyo a la decisión clínica, y jamás como un sustituto del criterio médico.
Un aspecto que llamó la atención de los especialistas es que cada subalgoritmo focaliza su análisis en regiones anatómicas distintas del rostro:
El estudio también arrojó conclusiones contundentes sobre cómo los hábitos cotidianos moldean la apariencia biológica. El análisis demostró que el consumo excesivo de alcohol y, de manera muy marcada, el tabaquismo aceleran el envejecimiento facial. Los fumadores actuales mostraron una apariencia biológicamente mayor en comparación con los exfumadores, y estos últimos superaban en edad aparente a quienes nunca habían fumado.
Para continuar validando el modelo en poblaciones diversas, el equipo de investigación habilitó el estudio en línea FaceAge, donde voluntarios de todo el mundo pueden participar subiendo un retrato fotográfico para recibir informes de salud facial.