Publicado por: Equipo Tiempo21 | sábado 8 de agosto de 2026 | Publicado a las: 15:30
Con 55 años de historia, un modelo educativo centrado en el juego, la inclusión, el desarrollo socioemocional, psicomotor y la innovación tecnológica, el Jardín
Infantil Monteverde se ha transformado en uno de los establecimientos de educación inicial con mayor trayectoria y reconocimiento en la capital regional.
Por Italo Soto Villarroel.
Desde su creación en 1971, cuando comenzó a funcionar en la sede vecinal del barrio, el Jardín Infantil Monteverde ha construido una historia marcada por la innovación pedagógica, la inclusión y el compromiso con el desarrollo integral de niños y niñas. Hoy, con más de medio siglo de trayectoria, el establecimiento Municipal es reconocido como uno de los principales referentes de la educación parvularia en Temuco recibiendo estudiantes tanto de la capital regional como de comunas cercanas.
La directora del establecimiento, Angélica Hernández, destacó que la identidad del jardín se ha construido sobre un proyecto educativo consolidado a lo largo de las décadas sustentado en tres sellos institucionales: el juego como estrategia central de aprendizaje, el desarrollo motriz y bienestar integral, y, desde 2024, el aprendizaje socioemocional y la convivencia positiva. Estos ejes orientan las experiencias pedagógicas diarias y buscan fortalecer el desarrollo cognitivo, físico, emocional y social de los párvulos.
Actualmente, el jardín cuenta con un equipo multidisciplinario integrado por una directora, educadoras de párvulos, educadoras diferenciales, docentes especialistas en educación física e inglés, profesionales del Programa de Integración Escolar (PIE) como fonoaudióloga, terapeuta ocupacional, psicólogos, técnicos en atención de párvulos, personal administrativo, informático y asistentes de servicios, conformando una estructura que permite entregar una atención integral a cada estudiante.
El desarrollo motriz ha sido una de las características históricas del jardín. Desde 1985 a contado con un profesor de Educación Física y, desde el año 2012, el docente especialista, Miguel Volpi, lidera el programa de psicomotricidad que se desarrolla tres veces por semana en cada curso y culmina con una muestra anual en el Gimnasio Bernardo O’Higgins.
Escenarios lúdicos: los niños exploran
El juego también ocupa un lugar central dentro de la propuesta educativa. Cada nivel organiza escenarios lúdicos cada quince días para promover el aprendizaje significativo mediante la exploración y el movimiento, mientras que semanalmente se desarrollan juegos tradicionales que fortalecen la socialización, el trabajo colaborativo y el sentido de pertenencia cultural.
En esa línea, la educadora de párvulos Daniela Morales explicó que la realización de “escenarios lúdicos” es “para esperar a nuestros alumnos, donde trabajamos a través de la estrategia del juego. Trabajamos la autonomía, la independencia, el juego de roles, también la creatividad, la imaginación”.
Durante la visita de Tiempo 21 al establecimiento, el escenario lúdico propuesto era una noche de campamento en el bosque. En la instancia, Morales agregó que «disponemos de diferentes materiales para que ellos (los niños) puedan —de manera libre— explorar y crear», incorporando elementos naturales como hojas, castañas, plumas, piedras, troncos, piñones, carpas y madera, entre otros, ya que «son elementos que a ellos les llama la atención» y favoreciendo las habilidades antes mencionadas.
La directora añadió que el juego no solo está presente en las actividades recreativas, sino también en la planificación pedagógica. «Dentro de nuestro plan de mejora, tenemos que al menos de las 15 experiencias que se planifican para la semana, cinco de estas tienen que estar en base a la estrategia del juego», señaló.
En materia de bienestar, el establecimiento incorporó el aprendizaje socioemocional como un sello institucional, implementando talleres para estudiantes, jornadas mensuales de autocuidado dirigidas al personal, material informativo para la comunidad educativa y cápsulas digitales orientadas a fortalecer la salud mental y la convivencia positiva.
Inclusión adelantada
La inclusión también forma parte de la identidad del Jardín Infantil Monteverde. Aunque el PIE funciona formalmente desde 2017, el establecimiento recibe niños y niñas con necesidades educativas especiales permanentes desde 1983.
A ello se suma una dupla de convivencia educativa integrada por una educadora de párvulos y un psicólogo, además de una amplia oferta de talleres que incluye inglés, ciencias, fomento lector, inclusión, formación ciudadana, sexualidad, afectividad y género, educación medioambiental e iniciativas desarrolladas en el invernadero del establecimiento.
Otro de los aspectos que ha posicionado al jardín como una experiencia innovadora es la incorporación de tecnologías digitales al proceso de enseñanza. A través del trabajo conjunto entre las educadoras y el profesional informático del establecimiento, se han desarrollado actividades con inteligencia artificial y realidad aumentada, además de programas especialmente diseñados para potenciar experiencias sensoriales en estudiantes con necesidades educativas especiales.
Sobre este trabajo, Angélica Hernández afirmó que «hemos sido capaces de poder integrar la tecnología al servicio de los aprendizajes de nuestros alumnos». Añadió que cuentan con un informático que «ha ido implementando y trabajando con los alumnos en el aula» y que actualmente desarrolla iniciativas relacionadas con la innovación tecnológica y la atención de estudiantes con necesidades educativas especiales.
El informático Nasslo Muñoz explicó que «los juegos son creación propia, trabajan con código de programación entre HTML, JavaScript y también inteligencia artificial». Precisó que “los juegos los hemos ido creando a medida de la necesidad que van teniendo los niños», mediante un trabajo conjunto con la terapeuta ocupacional del recinto, educadoras diferenciales y de párvulos para desarrollar aplicaciones que respondan a los requerimientos específicos de cada estudiante.
Muñoz agregó que la iniciativa busca proyectarse más allá del establecimiento. «Desde un principio siempre ha sido la idea de que lleguemos no solamente acá, sino que también podamos salir a escuelas rurales donde los software sean requeridos y que sean necesarios para ayudar a trabajar con niños con distintos tipos de diagnóstico», sostuvo.
La terapeuta ocupacional Waleska Addad destacó el impacto de estas herramientas en el trabajo con estudiantes que presentan necesidades educativas especiales. «Nosotros contamos con niños con necesidades educativas especiales como autismo, síndrome de Down y retraso en general del desarrollo. En base al uso de las tecnologías reforzamos lo que son pinzatrípode, prensas», explicó, agregando que también permiten abordar las estereotipias en niños con autismo como un mecanismo de aprendizaje y autorregulación.
Asimismo, valoró el trabajo interdisciplinario desarrollado en el establecimiento. «Hemos tenido buenos resultados y es un trabajo en conjunto con el colega Nasslo», afirmó, destacando el proceso permanente de mejora de las herramientas tecnológicas implementadas.
El vínculo con las familias y la comunidad también ha sido un elemento diferenciador. Desde 1999 el Centro General de Padres cuenta con personalidad jurídica, lo que le ha permitido participar activamente en proyectos e iniciativas. Paralelamente, el jardín mantiene un trabajo permanente con redes de apoyo, desarrolla salidas pedagógicas, incorpora a las familias en actividades de aula y además es centro de práctica de distintas carreras de instituciones de educación superior.
En los últimos años, además, el establecimiento ha fortalecido su compromiso con el desarrollo sustentable. Reafirmando consecutivamente su certificación medioambiental de excelencia, reconocimiento que respalda el trabajo realizado en reciclaje, educación ambiental, huerto escolar y diversas actividades orientadas al cuidado del entorno.
Al proyectar el futuro del establecimiento, Angélica Hernández extendió una invitación a las familias de la región. “Nosotros recibimos niñas y niños de todas las comunas de la novena región, incluso hemos recibido alumnos de otras regiones. Tenemos las puertas abiertas, así que los invitamos a conocernos, no se van a arrepentir», afirmó, agregando que el objetivo del equipo es que “sea una experiencia inolvidable el formar parte la gran familia Monteverde, ya sea para las familias y sobre todo los alumnos».
Con una propuesta educativa que combina experiencia, innovación, inclusión y trabajo colaborativo, el Jardín Infantil Monteverde continúa consolidándose como un referente de la educación inicial en La Araucanía, formando generaciones de niños y niñas bajo un modelo que privilegia el aprendizaje integral desde los primeros años de vida.