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“Ahora soy más feliz”: profesores abandonan las salas de clases por violencia, estrés y desgaste emocional

Publicado por: Tiempo 21 | lunes 25 de mayo de 2026 | Publicado a las: 07:41

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Salud mental deteriorada, violencia escolar, bajos sueldos y falta de apoyo están empujando a miles de docentes fuera del sistema educativo chileno. Este fin desemana The Clinic golpeó con un reportaje lleno de historias personales y cifras oficiales que revelan una crisis silenciosa que golpea especialmente a los profesores jóvenes.

“Ahora trabajo en una botillería. Gano unas 200 lucas menos, pero soy más feliz. Estoy mejor”. Con esa frase, Eduardo, profesor de historia de 35 años, resume una decisión que hace algunos años parecía impensada: abandonar definitivamente la docencia después de más de una década ejerciendo en colegios particulares y subvencionados.

El docente relata que el desgaste emocional acumulado, la violencia escolar, la falta de respeto de alumnos y apoderados y el deterioro de las condiciones laborales terminaron por quebrarlo. “Cuando trabajaba de profesor, yo estuve con terapia psicológica, con psiquiatra, tomaba escitalopram, tomaba sertralina”, cuenta.

Hoy asegura que no quiere volver a las aulas. “Quizás volvería si mejoran las condiciones, si los cabros fueran menos falta de respeto, si se cambian las condiciones económicas, si hay más orden”, sostiene.

Su historia no es aislada. El debate sobre el desgaste docente volvió a instalarse con fuerza tras el asesinato de una inspectora de 59 años al interior del Instituto Obispo Silva Lezaeta, en Calama, quien murió luego de ser atacada con un arma blanca por un estudiante de 18 años.

“Es tal vez el hecho más grave que ha ocurrido en la educación chilena de violencia (…) no recordamos que una profesional de la educación falleciera ejerciendo su trabajo”, señaló el presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, tras el crimen ocurrido el pasado 27 de marzo.

Las cifras muestran que la deserción docente ya se transformó en un fenómeno estructural. Según datos del Centro de Estudios del Ministerio de Educación, en los últimos dos años más de 9.160 profesores abandonaron el sistema escolar, equivalentes al 4,5% de la dotación nacional.

La situación es aún más crítica entre los menores de 26 años, donde la tasa de salida alcanza el 8%, convirtiéndose en el grupo con mayor abandono. A ello se suma un estudio de Horizontal Chile que detectó que existen 22.949 docentes menores de 40 años fuera del sistema educativo, equivalente al 14% de la actual dotación nacional. El informe revela además que un 76% abandonó las aulas antes de cumplir cinco años de experiencia.

“Esto va en línea con la evidencia levantada en CIAE (2025) y con cifras internacionales, sólo un 47% de los docentes de Chile tiene más de 10 años de experiencia”, señala el estudio.

Katherine, profesora de 28 años, ya tomó la decisión de dejar la profesión pese a encontrarse apenas en su quinto año ejerciendo. “Pensé que al fin había encontrado lo que realmente me gusta, mi vocación, ese propósito que todos buscamos en algún momento, pero aquí estoy, desgastada”, relata.

La docente asegura que llegó a pedagogía tras enamorarse de la enseñanza haciendo voluntariado, pero hoy siente que el costo emocional es demasiado alto. “¿Vale la pena sacrificar tu salud física, mental y emocional a cambio de tu vocación? No lo creo”, afirma, agregando que “la labor docente se encuentra en su momento más vulnerable, todos lo saben pero nadie se hace cargo”.

Yael Aravena, profesora de matemáticas de 44 años, también abandonó el sistema tras 15 años de carrera. Actualmente realiza clases particulares online. “He estado en instituciones privadas, públicas, subvencionadas, en todas las realidades y hay un común denominador que es el agobio y la injusticia”, sostiene. La profesora recuerda experiencias extremas en colegios con alta vulnerabilidad. “Mis mismos colegas me decían: ‘Yael, no trabajes, no pases materia, solo que no se maten los alumnos’”, relata.

Desde el Colegio de Profesores, Mario Aguilar sostiene que el problema responde a múltiples factores. “Nuestra profesión hoy en día es una profesión de altísimo agobio, de mucho estrés, de condiciones de trabajo muy tensionantes”, afirma.

Entre las causas menciona violencia escolar, sobrecarga administrativa, falta de recursos, problemas de infraestructura y relaciones conflictivas con estudiantes y apoderados. “Todavía los salarios no están al nivel de otras profesiones y el mercado laboral termina tentando al profesorado”, añade Aguilar.

La investigadora de Elige Educar, Alexandra Uribe, coincide en que el desgaste docente es multifactorial. “Destacan la sobrecarga laboral, los problemas de convivencia escolar, la rigidez horaria y la falta de oportunidades de desarrollo profesional”, explica.

Según Uribe, el abandono no responde necesariamente a una pérdida de vocación. “El compromiso con la educación sigue presente. El desafío es generar condiciones para que más docentes quieran permanecer y proyectarse dentro de las escuelas”, sostiene.

Michelle Rada, profesora de 39 años, decidió reinventarse luego de 15 años haciendo clases. Hoy trabaja realizando acupuntura tras estudiar medicina china. “Trabajo menos horas y puedo lograr el mismo sueldo que tenía haciendo clases”, comenta.

“Hay mucha inclusión en los colegios, lo que es buenísimo, pero a las profesoras nos capacitan muy poco para eso. Son niños que necesitan más atención y contención”, explica.

Juan Robles, profesor de lenguaje de 32 años, dejó la educación pública tras seis años ejerciendo y hoy trabaja en educación superior. “Tuve mucho miedo al principio, me sentía un fracasado. Sentía que no me había podido la pega de profe”, reconoce.

Bárbara Guerrero, profesora de 37 años, asegura que el sistema escolar “es muy insalubre” y golpea directamente la salud mental de los docentes. “Muchos colegas toman pastillas para dormir, ansiolíticos o antidepresivos para sobrevivir a lo que significa trabajar en una escuela”, afirma.

“Si tú me preguntas hoy día si yo volvería a trabajar en colegio, la respuesta es no”, sentencia.

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