Publicado por: Tiempo 21 | viernes 24 de abril de 2026 | Publicado a las: 16:48
La ex vicepresidenta del Banco Central de Chile, Stephany Griffith-Jones, lanzó una dura crítica al proyecto misceláneo o Plan de Reconstrucción Nacional impulsado por el Ejecutivo, actualmente en trámite en el Congreso, cuestionando tanto su impacto fiscal como sus efectos en la economía y la desigualdad.
En entrevista con Radio Universidad de Chile, la economista fue categórica al evaluar la iniciativa: “En términos generales, es bastante problemático”, agregando además que “son medidas que en en su gran mayoría no tienen un efecto positivo”.
El proyecto contempla, entre otras medidas, la reducción del impuesto de Primera Categoría desde un 27% a un 23% en un plazo de tres años, junto a una serie de cambios tributarios que implicarían una caída en la recaudación fiscal de $600.000 millones el primer año, $1.658 mil millones el segundo, cifra que seguiría aumentando hasta alcanzar los $3.000 mil millones en el año 10.
Sobre este punto, Griffith-Jones advirtió el impacto estructural de la propuesta: “El proyecto tiene un alto costo en menores ingresos, lo que representaría más del 1% del Producto Interno Bruto. Entonces, va a dejar un hoyo grande en las arcas fiscales a cambio de un posible aumento de crecimiento en el futuro mediano o lejano. Las medidas que introduce, por ejemplo, la reducción al impuesto primera categoría, va a significar menores ingresos fiscales. En eso, hay claridad, y no hay ninguna medida suficiente para compensar esa reducción“.
Respecto del argumento del Gobierno —encabezado por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz— sobre que la tasa de 27% está por sobre el promedio de la OCDE, la economista lo refutó señalando: “La verdad es que el impuesto de Primera Categoría de los países que tienen sistemas de tributación integrados o semi integrados, como es el caso de Chile, si uno los compara con la OCDE, son más altos que en Chile”.
En ese contexto, detalló comparaciones internacionales: Australia tiene una tasa de 30%; Nueva Zelandia, 28%; Corea del Sur, 27,5%; México, 30%; mientras que en la región Perú llega a 30%; Brasil a 34%; y Colombia a 35%. A partir de estos datos, concluyó: “Si uno hace un análisis riguroso, esta reducción del impuesto no es la apropiada, no es tan urgente. Me habría parecido mucho más apropiado esperar con la reducción de impuesto a un momento más favorable”.
En relación con la idea del Ejecutivo de que el crecimiento compensaría la menor recaudación, Griffith-Jones advirtió que el propio informe financiero de la Dirección de Presupuestos proyecta un escenario deficitario prolongado. “Cualquier efecto positivo en inversión, crecimiento o empleo, va a ocurrir muy en el largo plazo, mientras que el impacto sobre los ingresos fiscales es inmediato. Entonces, inevitablemente, basado en los mismos cálculos de Hacienda, va a haber un mayor déficit, entonces habrá que reducir el gasto público en forma muy drástica o aumentar la deuda, y ambos son muy malos”, afirmó.
Sobre la posibilidad de recortar el gasto fiscal, la economista fue crítica: hacerlo “en una forma tan acelerada es muy difícil, y también es muy nocivo. Una reducción muy drástica del gasto fiscal, reduciría aún más la demanda agregada en el país, y, por lo tanto, reduciría más el crecimiento, además de perjudicar la distribución del ingreso al país”.
En materia de desigualdad, Griffith-Jones fue aún más enfática, señalando que la estructura tributaria actual ya presenta problemas relevantes: “Si uno compara con el promedio de la OCDE, el promedio de tributación en Chile es bajo, porque las personas, sobre todo las de altos ingresos, pagan mucho menos impuestos directos que en los países de la OCDE. Lo que sí son altos son los impuestos indirectos, como el IVA. Tenemos una estructura de de tributación que no es la apropiada”.
Además, advirtió que los beneficios de la reforma estarían altamente concentrados: “Y los que pagarían esta reducción sería el resto de la población. Estas medidas van a deteriorar la distribución del ingreso. Y además, si se recorta gasto social van a perjudicar inevitablemente más a a las personas de más bajos ingresos. Entonces, habría ahí un doble efecto negativo, creo que es muy indeseable y malo para para la paz social”.
Finalmente, la economista abordó el diagnóstico del bajo crecimiento, señalando que es un fenómeno global, aunque también con factores locales. En ese sentido, concluyó: “la mayoría de los economistas estamos de acuerdo de que el crecimiento en Chile debería aumentarse, debería acelerarse (…) pero no a costa de criterios ambientales y laborales, sobre todo, que también son valiosos”.