Publicado por: Tiempo 21 | miércoles 22 de abril de 2026 | Publicado a las: 14:46
Un nuevo foco de tensión se abrió entre el Gobierno y el cuerpo diplomático chileno en el exterior, luego de que se conociera que funcionarios de la embajada de Chile ante la Organización de las Naciones Unidas habrían colaborado con la candidatura de Michelle Bachelet a la secretaría general del organismo.
De acuerdo a los antecedentes revelados, los diplomáticos habrían participado en gestiones vinculadas a la preparación y despliegue de la postulación internacional de la exmandataria, lo que generó incomodidad en La Moneda.
Esto ocurre en un contexto particularmente sensible, luego de que el Gobierno del presidente José Antonio Kast decidiera retirar el respaldo oficial a la candidatura de Bachelet, marcando un giro en la política exterior chilena.
Según se reporta, los funcionarios involucrados ahora están bajo revisión, en medio de cuestionamientos sobre si su actuar se ajustó a las directrices del Ejecutivo o si excedieron sus funciones diplomáticas.
El tema ha generado inquietud al interior de la Cancillería, considerando que los representantes en el exterior deben alinearse con la política internacional definida por el Gobierno de turno.
La situación también abre un debate sobre los límites del rol diplomático y la autonomía de los funcionarios en escenarios donde existen diferencias entre la trayectoria política de figuras internacionales y la postura oficial del país.
Mientras tanto, la candidatura de Bachelet sigue en carrera con el respaldo de otros países, en medio de un escenario internacional competitivo y de alta exposición política.
La investigación sumaria iniciada por Cancillería no solo abrió un flanco diplomático, sino que también puso nombres sobre la mesa: Claudio Garrido y Jimena Prada, funcionarios de la misión chilena ante la ONU que hoy están en el foco de La Moneda.
Garrido cuenta con una extensa trayectoria en el servicio exterior. Es licenciado en Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile y posee un máster en Estudios Internacionales de la Universidad de Birmingham. Además, fue becario en Desarme y No Proliferación del Centro de Estudios James Martin del Instituto Middlebury de Estudios Internacionales en Monterey, California.
En Chile, se desempeñó como subdirector de Medio Ambiente y Asuntos Oceánicos, además de cumplir funciones en la Dirección General de Ceremonial y Protocolo, y en áreas vinculadas a América del Sur, América del Norte, Centroamérica y el Caribe.
Su carrera internacional incluye roles como cónsul general de Chile en Shanghái, además de destinaciones en las embajadas de Chile en India y Japón. En 2025 ejerció como encargado de negocios de la misión chilena ante la ONU en Nueva York y, tras la salida de Paula Narváez, asumió como representante permanente alterno, a la espera de la llegada de Roberto Ampuero.
Por su parte, Jimena Prada es de origen costarricense y actualmente se desempeña como analista de asuntos internacionales en la misión chilena. Realizó su formación de pregrado en la Northeastern University.
En 2021, incluso antes de egresar, se integró como asesora a la misión permanente de Costa Rica ante la ONU. Posteriormente, entre 2022 y 2023, trabajó en relaciones corporativas en el Consejo de las Américas.
Finalmente, en febrero de 2023 se incorporó a la misión de Chile ante Naciones Unidas, donde hoy cumple funciones y forma parte del equipo bajo revisión.
Ambos nombres se posicionan así en el centro de la controversia, en medio de una investigación que busca esclarecer eventuales responsabilidades administrativas y el alcance de sus gestiones en torno a la candidatura internacional de Michelle Bachelet.