Publicado por: Tiempo 21 | lunes 16 de febrero de 2026 | Publicado a las: 13:39
Más que una fiesta costumbrista, lo ocurrido el 15 de febrero en Carahue fue una señal potente de cómo la cultura puede convertirse en motor real de desarrollo. La Fiesta Cultural de la Chicha Dulce de Manzana, organizada por la agrupación Küme Mogen del territorio de Colico con apoyo municipal, convocó a más de mil personas y superó las expectativas tanto en participación como en resultados económicos.
Durante la jornada, el territorio habló a través de sus productos. Artesanías en madera, textilería mapuche, platería y orfebrería tradicional, trabajos en cuero, producción de hortalizas, crianza de aves, tortillas y diversos agro elaborados dieron cuenta de una economía local que no solo produce, sino que transmite identidad. Cada stand fue una vitrina de historia comunitaria y saber ancestral.
Estefany Álvarez, presidenta de la agrupación, explicó el origen de la iniciativa. “Somos 30 mujeres y hombres pertenecientes a 8 comunidades indígenas mapuche del territorio de Colico. Nuestra organización surge a partir de las necesidades identificadas en las mesas de trabajo con los dirigentes, principalmente la necesidad de generar mayores oportunidades económicas para nuestras familias y comunidades”, indicó
La experiencia no surgió de la nada. Previamente, la organización había impulsado una feria mensual en el sector de Chamico, lo que permitió validar el modelo y proyectarlo hacia una instancia de mayor escala. El resultado fue una fiesta que reunió a más de 60 expositores, incluyendo emprendedores de distintos sectores de la comuna, ampliando así la red económica local.
Entre los asistentes destacó Héctor Troppa, secretario ejecutivo de la CEM, Confederación Económica Mapuche, quien valoró el impacto de la actividad y afirmó que “actividades como ésta son las que deben replicarse en todo el territorio. Es fundamental que los actores públicos y privados trabajen articuladamente para que estas iniciativas alcancen cada vez mayores niveles de excelencia, proyectándose hacia mercados nacionales e incluso internacionales”.
Lo ocurrido en Carahue deja una reflexión clara: cuando organización comunitaria, identidad cultural y articulación institucional convergen, el desarrollo no es un discurso abstracto. Se transforma en ventas concretas, redes de colaboración y oportunidades para familias del territorio. La chicha dulce de manzana fue el símbolo, pero el mensaje fue mucho más profundo: la cultura también produce.