Publicado por: Tiempo 21 | miércoles 14 de enero de 2026 | Publicado a las: 13:06
El Índice Económico IPP UNAB registró en diciembre un alza intermensual de +1,8 puntos y consolidó a la economía en el cuadrante “bien y mejorando”, aunque el informe advierte pendientes en materia laboral y de recuperación de la inversión para 2026.
La economía chilena terminó el año 2025 con señales favorables, según el último Barómetro de la Economía Chilenaelaborado por el Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello (UNAB). El informe consigna que el Índice Económico IPP UNAB anotó en diciembre un aumento intermensual de +1,8 puntos, lo que, sumado al incremento de noviembre (+5,2), permitió cerrar el año con un valor de 27,7 puntos, consolidándose en el cuadrante más favorable del instrumento, denominado “bien y mejorando”.
El reporte detalla que, al igual que el mes anterior, todos los subcomponentes del índice mostraron alzas: el consumosubió +4 puntos, la situación macroeconómica aumentó +2,7 y las expectativas avanzaron +0,1. Esto permitió cerrar el año con una visión más sólida del desempeño económico y proyectar un 2026 con mejores perspectivas que las observadas a inicios de 2025.
En diciembre se registraron siete movimientos relevantes dentro de los indicadores que analiza el Barómetro: tres fueron positivos —remuneraciones reales, confianza de los consumidores y tasa promedio de crédito de consumo— y cuatro negativos —IMACEC, incertidumbre económica, exportaciones y saldo en cuentas corrientes y depósitos a plazo—. En total, de los 24 indicadores, un 25% se ubicó en “bien y mejorando”, mientras que un 12,5% quedó en “bien, pero empeorando” y un 8,3% en “mal y empeorando”, destacando entre estos últimos el IMACEC y los saldos en cuentas corrientes y depósitos.
El subíndice de expectativas mostró un leve avance de +0,1 puntos, alcanzando los 40 puntos, gracias principalmente al repunte de la confianza de los consumidores, que pasó de 43,0 a 43,7 puntos y volvió al cuadrante “bien y mejorando”. Según el informe de Ipsos citado por el Barómetro, esta mejora se explica por expectativas algo más favorables sobre la situación económica futura y el empleo, aunque se advierte que el nivel de confianza sigue siendo bajo en términos históricos. En contraste, la incertidumbre económica subió de 127 a 136,4 puntos, desplazándose a “bien, pero empeorando”, aunque aún en niveles considerados favorables.
El subíndice de situación de los consumidores también mostró avances, pasando de 13,4 a 17,4 puntos. Dentro de él, destacaron las remuneraciones reales, que crecieron un 2,4%, y la tasa promedio del crédito de consumo, que cayó en términos interanuales hasta 18,05%, permitiendo que esta variable saltara desde “mal y empeorando” a “bien y mejorando”. En sentido contrario, los saldos en cuentas corrientes y depósitos a plazo retrocedieron a “mal y empeorando”, ya que, ajustados por inflación y crecimiento poblacional, mostraron una caída real per cápita de –1,14%.
En el ámbito macroeconómico, el subíndice respectivo subió de 9,9 a 12,4 puntos, manteniéndose en “bien y mejorando”, aunque con dos alertas. El IMACEC pasó a “mal y empeorando” tras registrar un crecimiento interanual de 2,2%, menor al 3,3% del mes previo, y las exportaciones se desplazaron a “bien, pero empeorando” luego de crecer 5,5%, por debajo del 10,5% observado anteriormente.
A modo de balance, el subdirector del Instituto UNAB de Políticas Públicas, Gonzalo Valdés, señaló que al cierre de 2025 “la economía evidencia señales claras de normalización macroeconómica, especialmente en las condiciones financieras y externas del país, pero es necesario recordar que la tarea no está finalizada: aún persisten desafíos significativos en la estabilización del mercado laboral y en la recuperación de la inversión. A pesar de ello, el país recibe el 2026 y al nuevo gobierno con una mayor fortaleza económica respecto a comienzos de año, y todos sus subcomponentes macroeconómicos, de consumidores y expectativos consolidados en terreno positivo”.